La predicción maya y el cambio climático

por  Yuniet Escobar Ortega

Miles de mensajes circulan por estos días en Internet sobre el posible fin del mundo que una supuesta predicción maya fijó para el 21 de diciembre de 2012. Aunque los científicos aclararon que la profecía no tenía ningún basamento científico, la red de redes fue inundada con fotos, videos y e-mail sobre el tema.

Los entendidos aseguran que los mayas veían los fenómenos a través de ciclos, de esa forma la fecha fija el final de la llamada Era del Quinto Sol que comenzó en agosto del año 3114 A.C, y a partir de este día se comienza un nuevo ciclo.

Los más optimistas creen que esta nueva era, es como el inicio de algo bueno que está por venir. Sin embargo, más allá de predicciones y celebraciones, lo cierto es que el futuro no se antoja para nada halagüeño. Si echamos una simple mirada al año que culmina veremos que poco o nada ha cambiado en el panorama internacional.

Dejando a un lado el problema de la economía, los abismos fiscales, las huelgas contra el capitalismo cada vez más decadente, las políticas de austeridad de la zona euro… analicemos entonces un problema que continúa preocupando a naciones pobres y defensores de la naturaleza: el cambio climático y sus consecuencias para la superviviencia del planeta y de los que habitamos en ella.

Los científicos aseguran que esta es ya la década perdida de la lucha contra el cambio climático. Las declaraciones vienen a raíz de lo acontecido en la reciente Conferencia sobre Cambio Climático (COP18) realizada en Doha, Catar, entre el 26 de noviembre y el 8 de diciembre.

Los expertos y los medios de comunicación han señalado que a pesar de haberse logrado un segundo período del Protocolo de Kyoto que comenzará en 2013 y concluirá en 2020, Doha  solo cumplió con las propuestas dictadas en Durban, Sudáfrica, pero en concreto no se logró un avance significativo en la materia. Los participantes del acuerdo representan ahora apenas el 15 % de las emisiones globales de sustancias contaminantes.

La salida de los principales países industrializados como Rusia, Japón, Canadá y Nueva Zelanda, y la mantenida posición de Estados Unidos de no formar parte de Kyoto, dejó en solitario a un puñado de países que se comprometieron en extender el Protocolo hasta 2020 y reducir la emisión de dióxido de carbono, aunque no se fijó los volúmenes de esos recortes.

Los países industrializados tampoco se comprometieron en apoyo financiero para la adaptación de los países más vulnerables al cambio climático, apenas un acuerdo de celebrar nuevas reuniones al respecto en 2013. De igual forma, el acuerdo incluyó una previsión de dos años de negociaciones para un nuevo acuerdo climático internacional que entraría en vigor en 2020.

Samantha Smith, representante de la Red de Acción por el Clima, una coalición de más de 700 organizaciones no gubernamentales, aseguró que lo acordado en Doha era increíblemente débil, “los gobiernos vinieron sin mandato para actuar”, dijo a IPS.

“La conferencia de Doha no logró nada para abatir un curso de contaminación que está llevando al planeta a un calentamiento de cuatro grados o incluso superior. Y ofrece poco para financiar a los países más pobres que deben soportar los efectos de la transformación del clima”, apuntó la activista.

En igual sentido, el director ejecutivo de Greenpace Internacional, Kumi Naidoo, acusó a los países de la Unión Europea por su falta de coraje político y por la negativa de plantearse un objetivo mayor al 20 % en cuanto a disminución de emisiones, lo que apenas significaría una pequeña baja de los niveles de emisiones actuales (18 %).

“Se esperaba al menos un comportamiento responsable por parte de los europeos, con la propuesta de alguna promesa de financiamiento climático. Ahora Europa tiene un largo camino por recorrer si quiere recuperar algo de credibilidad sobre el tema del clima”.

En cuanto al papel de los Estados Unidos, el directivo aseguró que a pesar de que se mantiene fuera del Protocolo, durante la conferencia se dedicó a bloquear los progresos en casi todos los frentes, de la misma manera que hizo en anteriores citas.

Aún cuando el acuerdo, conocido como Puerta Climática de Doha, no responde a la demanda de la comunidad científica para frenar los fenómenos asociados al cambio climático, algunos expertos se muestran contentos de haber logrado, en el último momento, al menos la prorrogación de Kyoto por ocho años.

Se conoce que este Protocolo, firmado en 1997, es el único tratado vinculante internacional para combatir el calentamiento global. Es cierto que a pesar de la desvinculación de países claves y la no incorporación de Estados Unidos, principal emisor de gases contaminantes, al menos existe un documento que dicta las normas para continuar la lucha para salvar el planeta.

Entre los aportes que los expertos señalan como positivo de lo acordado en Doha, está precisamente que se incluye por primera vez, de manera formal, la instauración de un mecanismo para atender las cuestiones relacionadas con las pérdidas y daños producidas por el cambio climático.

Mediante el acuerdo de compensación, los países que fueron los principales emisores aceptaron ayudar en los daños ocasionados, y aún cuando los acuerdos en materia de financiación dejaron a muchas partes insatisfechas, se hizo un llamado a los países desarrollados a proveer recursos de financiamiento durante el período 2013-2015 al menos en los mismo niveles en que lo hicieron entre 2010 y 2012.

La discusión de fondo sobre las diversas fuentes de financiamiento, el equilibrio entre la provisión de recursos públicos y la movilización de recursos privados, las responsabilidades diferenciadas, la equidad en la asignación de recursos y la transparencia sobre el uso de los recursos de este origen, quedaron pendiente para discutir en las próximas sesiones que tendrán lugar en 2013.

Más allá de posiciones optimistas o no sobre el tema, lo cierto es que debemos continuar la batalla por la protección de nuestro planeta. Quizás hasta podríamos echar mano de las siete profecías maya y confiar en que al menos se cumpla la primera de ellas, la cual deja muchas señales sobre el futuro.

“El mundo de odio y materialismo terminará el sábado 22 de de diciembre del año 2012 y con ello el final del miedo, en este día la humanidad tendrá que escoger entre desparecer como especie pensante que amenaza con destruir el planeta o evolucionar hacia la integración armónica con todo el universo.”

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