¿Qué sentido encierra la duda del señor Insulza?

“Es raro que Cuba esté interesada en ir a una reunión con 34 países [en la Cumbre de las Américas] y no esté interesada en venir a la OEA [Organización de Estados Americanos] a juntarse con esos mismos 34 países”.

Diversos medios de prensa certificaron la semana pasada que el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, se declaró partidario de que Cuba asista a las Cumbres de las Américas, aunque se preguntó por qué nuestro país está interesado en participar en esas citas y no en reincorporarse al organismo hemisférico que él dirige.

Entre otras, trascendieron las siguientes palabras del estadista: “Es raro que Cuba esté interesada en ir a una reunión con 34 países y no esté interesada en venir a la OEA a juntarse con esos mismos 34 países”.

Grosso modo, despejo la duda del señor Insulza:

Es público que el 31 de enero de 1962, en la Octava Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, celebrada en Punta del Este, Uruguay, se aprobó que la adhesión de cualquier miembro de la Organización de los Estados Americanos al marxismo-leninismo era incompatible con el Sistema Interamericano y que el alineamiento de un Gobierno con el bloque comunista quebranta la unidad y solidaridad del hemisferio. Obviamente, se trató de un texto dirigido contra las autoridades políticas de La Habana y su pueblo.

¿Por qué la OEA no adoptó tal posición en abril de 1961?, constituye una interrogante cuya respuesta devela la naturaleza del organismo panamericano —entiéndase, de América para los yanquis.

La respuesta es sencillísima: porque si hubiera expulsado a la Isla antes de ese abril, de acuerdo con los planes de Washington, de fracasar la invasión mercenarios-Casa Blanca a la Mayor de las Antillas por Playa Girón —así sucedió: el 19 de ese mes de 1961, en 66 horas después del zarpazo por nuestras costas— estaba previsto instalar un gobierno títere Made in USA para que la OEA lo reconociera y lo auxiliara a través de las fuerzas militares del Águila Imperial que estaban entonces apenas a poco más de tres millas de nuestras costas.

¿Qué hubiera pasado si en Cuba nos invaden con tropas norteamericanas en 1961? Bastaría con pensar en lo que aconteció en la hermana Guatemala como consecuencia de la intervención de similar factura en 1954 —salvando las distancias objetivas y subjetivas.

No obstante, por estos tiempos asistimos a una suerte de comedia como símbolo de la tragedia provocada por el ente surgido en 1948 y que actualmente está rectorado por Insulza. Para quien vacile al respecto, invito a mediatar en el caso de Zelaya/Honduras.

Por tanto, Cuba NO tiene en sus prioridades ni a la OEA ni a su complemento denominado Cumbre de las Américas. Pero resulta que soplan otros vientos. Ahí está la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que en términos estratégicos está llamado a ser el instrumento político requerido para aunar voluntades, respetar la diversidad, resolver diferencias, cooperar por el bien de sus pueblos y solidarizarnos los unos con los otros en el Sur del Río Bravo.

Entonces, se explica el porqué el Presidente Raúl Castro Ruz el 4 de febrero último, en Caracas, en la Cumbre de Presidentes del ALBA, dijera que nosotros jamás hemos reclamado que se tome medida alguna para que Cuba esté presente donde impera la voluntad e intereses políticos estadounidenses, aunque no por eso vamos a dejar de apoyar la actitud de la Alianza Bolivarina ante el cónclave previsto para el próximo abril en Cartajena de Indias, Colombia.

Entretanto, razonamos que si la exclusión de la Revolución Cubana de la Cumbre de las Américas a concretarse en un mes sirve para ahondar la conciencia de los pueblos latinoamericanos y caribeños, para la acción firme y concertada de Nuestra América y para avanzar más resueltamente hacia nuestra completa y definitiva independencia, bienvenida sea —hizo constar a propósito recientemente nuestro Canciller Bruno Rodríguez.

Así, pienso que la duda del señor Insulza encierra un sentido muy transparente: ocultar la esencia pro imperialista del organismo que él conduce y de las reuniones convocadas por cualquier Administración del “Norte revuelto y brutal”.

Publicado el 16/03/2012 en Opiniones, Política. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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