La ley migratoria y la relación con los emigrados. (#Sandy #Cuba)

Por  Jesús Arboleya Cervera

Aunque un prestigioso jurista, amigo  mío, me advirtió que para interpretar las leyes se habían inventado los  abogados, me arriesgo a compartir algunas opiniones en cuanto al impacto que me  parece tendrán las reformas migratorias en las relaciones con Cuba de los  cubanos residentes en el extranjero.

La nueva ley mantiene el criterio de establecer  diversas categorías de migrantes:

1- Los ciudadanos cubanos residentes en Cuba que  viajan por “asuntos particulares”. Estos pueden permanecer fuera del país hasta  24 meses, el doble de lo permitido con anterioridad, y renovar su estancia en  el exterior mediante trámites en los consulados cubanos y el pago de una tarifa  mensual. Por lo que bajo este estatus la “temporalidad” de su estancia en el  exterior puede extenderse por tiempo indefinido. Dentro de esta categoría se  encuentran los menores de edad que antes no podían salir del país de forma  temporal y ahora pueden hacerlo con la autorización de sus padres o tutores,  incluso estas salidas de menores pueden gestionarse estando sus padres en el  exterior.

Los que viajan bajo esta condición conservan todos  sus derechos y propiedades en Cuba, incluso el puesto de trabajo durante el  tiempo que estipula la ley o la pensión si fuese jubilado, y pueden viajar al  país libremente, permaneciendo en el mismo sin límites de tiempo o regresar  definitivamente si así lo desean.

También, mediante trámite en los consulados, pueden  modificar este estatus y convertirse en “residentes en el exterior”, lo cual  tiene la ventaja de no tener que pagar mensualidades, y su derecho de  estancia, que hasta ahora era de 90 días, puede ser prorrogado hasta seis  meses.

2- Los llamados “residentes en el exterior”, son los  que deciden radicarse fuera del país de manera indefinida, básicamente por  contraer matrimonio con extranjeros. Se trata de una variante más flexible del  antiguo “Permiso de Residencia en el Exterior” (PRE), ya que ahora no se exige  que ese matrimonio esté legalmente formalizado, por lo que supongo basta  declararlo para que le sea concedido este estatus.

Las personas comprendidas dentro de esta categoría  tampoco pierden sus derechos fundamentales en el país, incluyendo acceso a los  servicios sociales, propiedades o el cobro de sus pensiones en caso de que sean  jubilados, incluso si no pueden cobrarlas estando en el exterior se les acumula  en cuentas bancarias. Pueden regresar de forma definitiva si lo estiman  pertinente y visitar el país cuando lo deseen, aunque solo pueden permanecer en  el mismo por un término de 180 días, siendo necesario trámites y un pago  adicional para extender este plazo. Tengo entendido que una persona puede  adoptar este estatus desde que decide emigrar, pero no está obligado a hacerlo,  pudiendo acogerse a la norma general de los 24 meses.

3- La tercera categoría es la que se considera  “emigrado”. Al respecto, la ley dice textualmente “se considera que un  ciudadano cubano ha emigrado, cuando viaja al exterior por asuntos particulares  y permanece de forma ininterrumpida por un término mayor a los 24 meses sin la  autorización correspondiente, así como cuando se domicilia en el exterior sin  cumplir las regulaciones migratorias vigentes”, donde, supongo, están incluidos  aquellos que abandonan misiones en el exterior patrocinadas por el Estado.

El término es poco exacto, porque “emigrados” son  todos, pero en el futuro solo comprenderá a los que rompen sus vínculos  formales con el Estado cubano, aunque en esta categoría también están incluidos  la mayoría de los actuales residentes cubanos en el exterior, especialmente los  que viven en Estados Unidos.

No obstante, según interpreto de la ley con la  mirada puesta en el futuro, se trata de un cambio trascendente respecto a lo establecido  en el pasado. En primer lugar, porque tiene la sutileza legal de no incluir el  concepto “definitivo” para definir este estatus, lo que abre la posibilidad de  su modificación al menos hipotéticamente y, en segundo lugar, porque a partir  de ahora nadie abandona el país en calidad de “emigrado definitivo”, como  ocurría anteriormente, sino que este estatus solo puede asumirse por decisión  propia, cuando una persona decide no cumplir con las reglamentaciones  establecidas.

A aquellos que finalmente deciden acogerse a esta  condición no se les reconocen derechos similares a los del resto de los  ciudadanos cubanos, como ocurre con la mayoría de los emigrados actuales.  Aunque ya no se le decomisarán sus bienes, lo cual fue derogado por la nueva  ley, tampoco parece que pueden conservar la propiedad de los mismos, sino  venderlos o traspasarlos, e incluso los familiares pueden reclamar estas  propiedades si las personas abandonan el país sin dejar esto especificado. Dado  que no cuentan con residencia reconocida en Cuba, no podrán ejercer derechos  políticos, como votar en las elecciones, ni disfrutar de los servicios sociales  gratuitos que se brindan en el país.

La ley, sin embargo, establece que pueden visitar  Cuba tantas veces como lo deseen, siempre que cuenten con pasaporte debidamente  actualizado, pudiendo permanecer en el mismo durante 90 días y renovar el  tiempo de estancia mediante trámites con las autoridades competentes.

No está claro, al menos para mí, si esta apertura  comprende a personas que por su condición migratoria antes no se les concedía  “Permiso de Entrada”, como médicos que abandonaron sus misiones o emigrados  ilegales después de 1994. Aunque mi amigo abogado dice que “donde la ley no  distingue no cabe distinguir” y efectivamente no se especifican prohibiciones  para estos casos, entre las causales para negar el ingreso está “incumplir las  regulaciones de la Ley de Migración, su Reglamento y las regulaciones  complementarias para la entrada al país”, por lo que habrá que esperar para ver  si la aplicación de este artículo mantiene o no las antiguas  limitaciones.

Para los que emigren a partir de ahora, la  posibilidad de retorno está incorporada dentro del plazo de los 24 meses, así  como en las renovaciones o el estatus de residentes en el exterior, por lo que  podrán permanecer en el exterior por tiempo indefinido sin que ello anule la  posibilidad de regreso. Pero incluso para los “emigrados” se han adoptado  disposiciones que amplían y facilitan este proceso, toda vez que la ley  establece los trámites necesarios para solicitarlo, así como plazos definidos y  más expeditos para dar respuesta a estos casos.

Evidentemente también ha cambiado el patrón a partir  del cual evaluar estas solicitudes, ya que si bien antes primaba el criterio  humanitario de concederlo solo a personas desvalidas o a menores sin protección  filial, actualmente están incluidos otros que podrán ganarse la vida por sí  mismos e independizarse de los familiares que inicialmente le brinden acogida,  incluso podrán aparecer algunos con recursos suficientes para eventualmente  establecer sus propios negocios.

Otra interrogante que la ley no responde es si  aquellos actualmente clasificados como “emigrados”, lo que abarca a la casi  totalidad de la emigración residente en Estados Unidos y más del 80 % del  total, podrán solicitar cambiar su estatus a favor del de “residente en el  exterior”, categoría que supone asumir los derechos y deberes que ello  implicaría respecto a Cuba. De cualquier forma, los nuevos emigrados ya  plantean un reto para la legislación norteamericana – también para la cubana,  aunque supongo que ello está calculado – ya que estas personas podrán acogerse  a la Ley de Ajuste Cubano conservando su residencia en  Cuba.

Sin duda aún quedan muchas preguntas en el aire y  surgirán otras cuando aparezcan las medidas que complementen las actuales, tal  y como ha anunciado el Gobierno cubano. Lo más importante, sin embargo, es que  ahora nos planteamos interrogantes impensables en el pasado y de eso se trata  el cambio.

Publicado el 30/10/2012 en Opiniones, Política. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: