El sueño de leer a Hemingway en español. (#Cuba #Miami #Quesesepa)

Yeneily García

Sobre la verdadera impotencia ante las barreras que impone el lenguaje —o la falta de conocimiento de este para mejores señas— solo puede saber verdaderamente quien ama y no puede comunicarle a su objeto de deseo todo el sentimiento que le inspira. O aquel que ama la literatura y no puede leer a su escritor favorito, sencillamente porque este último no tuvo la suerte de nacer en la misma zona geográfica del anterior.

 

Una y otra pueden calificarse como tragedias de amor, porque también se puede uno enamorar de la literatura, y si es buena, el idilio será de los eternos, con la ventaja de que en estos casos se puede tener más de un amante, sin celos ni controversias.

 

Para Carlos A. Peón Casas, traductor y profesor universitario de la ciudad de Camagüey, la historia de amor con la palabra escrita comenzó desde que era pequeño, y su relación más duradera ha sido con Ernest Hemingway, el polémico autor de El viejo y el mar, ganador del Premio Nobel de Literatura, el cual dedicó a los cubanos, entre quienes vivió por más de 20 años.

 

Carlos conoce muy bien las cuitas y los desencuentros de aquellos que no comparten el privilegio de simultanear idiomas y confiesa que desde hace años mantiene una aspiración.

 

“Mi sueño es ver en blanco y negro la traducción que hice al español de los poemas de Hemingway”, confesó a Cubahora durante el recientemente celebrado XIV Coloquio Internacional, dedicado al legendario escritor, que reunió en La Habana a más de una decena de expertos y entusiastas de su vida y obra.

 

Y ante el primer titubeo, al tratar de recordar si la mente que produjo Adiós a las armas y Por quién doblan las campanas, también nos legó una obra poética, enfáticamente aseguró: “Sí, y hasta donde sé, nunca las he visto en español”.

 

“Por eso vale la pena entender que estos textos hay que tenerlos publicados. Los he rastreado en España y no los he encontrado, tampoco en México, o algún otro entorno más próximo a nosotros”, insistió.

 

“La poesía de Hemingway no tiene una relevancia particular, porque se sabe que sus versos no se comparan con su narración, a pesar de que cuando empieza a hacer poesía, los grandes poetas del momento, quienes son sus amigos, entre ellos (Ezra) Pound, reconocían que tenía talento para escribir poemas.

 

”Se trata de 89 textos, en sus mayoría breves, donde se descubre a Hemingway exponiendo sentimientos, queriendo expresar cosas que no son habituales en un escritor. Hay que aclarar que sus poesías fueron publicadas póstumamente.

 

”Como era tan particular, tan personal, Mary —su viuda— le advirtió al editor que iba a hacer ese trabajo que mientras hubiera una persona viva entre las que fueran aludidas en algún texto, este no salía a la publicidad. Una posición muy cuidadosa, porque hay poemas verdaderamente duros, pero muy particulares, porque nacieron precisamente del alma hemingweyana.

 

”Por eso vale la pena entender que estos textos hay que tenerlos publicados. Cuba tendría el privilegio de tenerlos primero y es mi mayor aspiración, porque completaría el opus hemingweyano que ya conocemos bien.

 

”Quedan algunas cositas por publicar aquí, sobre todo las póstumas. Se publicó Islas en el golfo y París era una fiesta, pero hay otras dimensiones de su prosa que aún faltan por llegar a los lectores cubanos: las cartas, sus testimonios como corresponsal de guerra; todo eso está publicado en inglés, no en español, no en Cuba”, afirmó.

 

“Si añadimos la poesía a lo que tenemos publicado, tendremos la suerte de ir completando la mirada al Hemingway que nos resulta más cercano literariamente. Te aseguro que si preguntas a la gente se quedan pensando. ¿Poesía en Hemingway?… ¿Hemingway poeta?… y no saben responderte.

 

”En mis clases de la universidad insisto en eso, en que hay algo más que ellos no han visto. Por supuesto, yo soy profesor de Literatura Inglesa y Norteamericana y puedo manejar estos textos, pero a los que no puedan, esa visión abarcadora queda incompleta”.

 

La curiosidad gana terreno, y al conocer sobre tal entusiasmo no es de extrañar que existan otros proyectos anteriores, los que Carlos devela: tres traducciones de los que él llama “los cuentos cubanos de Hemingway”, también bajo su brazo, en espera de publicación.

 

“Momentáneamente estoy trabajando en esta línea de Hemingway. He trabajado con algunos cuentos de él, dos de ellos alusivos al paisaje cubano y uno a Finca Vigía: ‘Nobody never dies’, ‘Great news from the Mainland’, que es una historia con uno de los hijos, y el otro es ‘I guess everything reminds you of something’.

 

”Están incluidos en una edición de los cuentos de Hemingway en inglés, y que yo sepa no han sido traducidos. Bueno, ‘Nobody never dies’ tuvo una traducción por Guillermo Cabrera Infante en los 60 para un diario de la época, pero hice la mía porque esa tampoco se encuentra fácilmente por ahí”.

 

Quisimos conocer sobre los retos a la hora de traducir, y Carlos contestó que en el caso de los poemas de Hemingway, el truco está en los detalles.

 

“Ha sido dos años de arduo trabajo. Lo que pasa es que su poesía es más coloquial que la de otros autores y eso te ayuda a la hora de conformar un texto más libre; al llevarlo al español, tienes que respetar esa dimensión.

 

”La poesía inglesa tiene otra connotación, si la ves desde el punto de vista estructural del verso tiene diversas lecturas. Hemingway incursiona en algunos de esos modos de escribir que son propios del inglés, imita a (Henry Wadsworth) Longfellow, a otros autores y resulta más difícil.

 

”Sin embargo, en la mayoría de los textos el verdadero truco está en el detalle que va dando, porque es algo muy de vivencia, de actualidad; tienes que chequear un sitio, un nombre; tienes que averiguar a qué se estaba refiriendo cuando, como escritor realista al fin, retrata las cosas.

 

”Un ejemplo claro: hay una alusión en los poemas a un estadio de béisbol en Chicago que no existe. No es lo que Hemingway vivió, entonces tienes que recurrir a una investigación paralela. La edición que yo he trabajado, que es la de Nicholas Gerogiannis, en su segunda edición tiene unos comentarios a pie de página que son vitales para un traductor. No se debe abusar, pero a veces se hace imprescindible, pues tienes que ubicar en tiempo y espacio al lector para que entienda las cosas que Hemingway está contando”.

 

Carlos comentó sobre sus intentos de encontrar un sello editorial.

 

“Mi máximo sueño es ver mi trabajo en blanco y negro. En este mundo nada es imposible, y el trabajo ya está hecho”.

Publicado el 01/07/2013 en Culturales. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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