La felicidad y los genes

La palabra felicidad proviene del latín felicitas. Significa fértil o fecundo. Es un estado emocional experimentado al considerar alcanzada una meta propuesta.

El estado de ánimo positivo complace al sujeto involucrado en dicha tarea. Es una percepción interna de alegría y logro. Las personas son felices cuando son capaces de solucionar variados aspectos de la vida diaria.

La euforia y la alegría también son emociones derivadas de la felicidad. Lo opuesto es la frustración o pérdida de la misma.

SE PUEDE CLASIFICAR

Algunos consideran la existencia de solo cuatro caminos para alcanzar la felicidad. Son ellos: la riqueza, la fama, los honores y el placer, aun al precio de relacionarse con los demás solo para utilizarlos en conquistar sus afanes se conoce como hedonismo.

El hedonista es quien hace el elogio de la propiedad, de la riqueza y del tener. Y antepone sus objetivos a las exigencias del amor al prójimo.

Según Aristóteles existe un quinto camino, la práctica de la virtud, conocida como eudaimonía. Es la felicidad entendida como plenitud del ser. Es el ejercicio virtuoso de lo específicamente humano, es decir, la razón. Es la felicidad surgida de vivir una vida con propósitos de sanos alcances y la consideran mejor para el cuerpo en relación a la satisfacción egoísta.

FELICIDAD Y GENÉTICA

Ahora se ha estudiado como las dos formas diferentes de alcanzar la felicidad tienen efectos distintos sobre los genes y la salud.

Por investigadores de la Universidad de California, en Los Ángeles, se llevaron a cabo análisis genéticos de ochenta adultos saludables. Fueron evaluados en relación a los dos tipos distintos de felicidad.

Los resultados fueron publicados en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences. Se halló en personas con elevados niveles de felicidad derivados de un profundo sentido de propósito y significados vitales, el llamado bienestar eudaimónico, poseían una expresión genética saludable en sus células inmunitarias.

Y no solo eso, pues además conservaban niveles bajos de expresión de sus genes inflamatorios y una potente expresión de los genes antivirales y de anticuerpos.

De modo contrario, entre las personas con elevados niveles de felicidad de tipo hedónica, asociada con la autosatisfacción a todo trance, fueron hallados elevados niveles de expresión genética inflamatoria y una baja expresión antiviral y de anticuerpos. Y esto, a la larga, pudiera traer desagradables consecuencias para la salud.

SOLAMENTE EL PARECIDO

Los dos grupos de personas tenían similares niveles de emociones positivas y ninguno de ellos se sentía peor que el otro. Sin embargo, sus genomas respondían de forma muy diferente, según la forma de obtener sus felicidades respectivas.

Según parece, el genoma humano es mucho más sensible e intuitivo en relación a la mente consciente, con respecto a las diferentes formas de alcanzar la felicidad.

Pues en esta investigación se pone de manifiesto quienes hacen buenas obras podrían estar actuando bien sobre sus genes.

Todas las personas desean ser felices y eso es un legítimo deseo ahora, a cada cual le corresponde seleccionar los más saludables caminos para alcanzarla.

Publicado el 26/08/2013 en Variado. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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