Debbie, la diabetes, el Holocausto y #Cuba (#EEUU #Miami #Venezuela)

Por Álvaro Fernández

“Ámame u ódiame, ambos están a mi favor…Si me amas, siempre estaré en tu corazón…Si me odias, siempre estaré en tu mente”. – William Shakespeare

Debbie Wasserman Schultz me representa en la Cámara de Representantes. Antes del proceso de reorganización distrital del 2010, era Ileana Ros-Lehtinen.  Supongo que he ido de mal a mal.

La Florida, de donde somos, se encuentra en el número 10 en el país en el nivel de diabetes. Uno de cada 10 floridanos sufre de la enfermedad. Solo en Miami-Dade, 181 000 adultos viven con ella. Y los estudios muestran que esta mortífera enfermedad afectará directamente a uno de cada tres niños nacidos en los EEUU después del 2000.

La representante Rep. Wasserman Shultz, una demócrata que representa el Distrito 23 de la Florida que abarca partes de Broward County y llega hasta Miami-Dade, ha mantenido una línea dura contra Cuba desde su llegada al Congreso.

Ian Swanson, en un artículo escrito para The Hill en el 2007, afirmó que “[Wasserman Schultz] hizo notar que su posición no corresponde a las características de su distrito, el cual incluye pocos Cubanoamericanos con un 20 por ciento de hispanos. Sino que, señala, es judía y las palabras “nunca más” resuenan en términos del Holocausto y el estado de los derechos humanos en Cuba. Más recientemente, Wasserman Schultz mencionó otra vez al Holocausto como una de las razones por las que quiere que los EEUU ataquen a Siria.

Así que no ha de sorprendernos el que con frecuencia se le acuse de abusar del ejemplo del Holocausto judío  como una razón tras sus fuertes posiciones a favor de los derechos humanos, o su ausencia, en ciertos países del mundo.

En cuanto a su deseo de que los EEUU ataquen a todo país que no le guste a ella…me pregunto si puede existir un nuevo término político para describir su inclinación por el aniquilamiento de sus enemigos. ¿Tal vez el contradictorio término de “halcón liberal” le convendría? Comparar al Holocausto con Cuba es poco delicado de su parte y asquerosamente oportunista.

Pero el hecho es que Wasserman Schultz debería avergonzarse de su demagogia. Porque, a juzgar por mis visitas a Cuba, el Holocausto judío no fue tan malo como lo pinta la historia…

En cuanto a la enfermedad mortal que afecta a tantos en su distrito congresional y el estado de Florida, la representante se rehusó recientemente a firmar una carta que circuló entre su colegas el congresista Joe García, también del área de Miami y también demócrata, para pedirle al gobierno que apruebe la puesta a prueba y comercialización de un tratamiento a la diabetes desarrollado en Cuba.

Al saber que Wasserman Schultz  no firmaría la carta, el republicano Mario Díaz-Balart dijo al Miami Herald “ello era un signo de que no hay distancia entre nosotros en lo que respecta a Cuba en la delegación del sur de la Florida…”

Me permito discrepar. Díaz-Balart estaba tratando de distraer la atención del hecho de que un miembro de esa delegación, Joe García, decidió que salvar vidas en su distrito –y en Florida y los EEUU-  usando una medicina desarrollada en Cuba es más más importante que cualquier odio compartido que el grupo pueda tener contra Cuba, su pueblo y gobierno.

Parece ser que Díaz-Balart, Wasserman Schultz, Ileana Ros Lehtinen y quien quiera que esté contra la posibilidad de salvar vidas gracias a un medicamento cubano están más interesados en odiar que en brindar amor y consuela a algunos de sus votantes que sufren.

No me sorprende viniendo de un Díaz-Balart o una Ros Lehtinen, pero de Debbie Wasserman Schultz…

Nunca olvidaré mi visita a la congresista en 2004 y 2005. El tema era el de los viajes a Cuba. El presidente Bush había acabado de limitar las visitas familiares a una cada tres años –  sin excepciones.

Wasserman Schultz me dijo que estaba de acuerdo con el presidente. Le pregunté: “¿Ni siquiera por una madre moribunda? Nunca olvidaré su respuesta: “Ni siquiera. Es la ley…”

Debería haberle recordado que antes de 1920 la ley establecía claramente que las mujeres no podía votar. ¿Eso lo hacía correcto?, debí haber preguntado.

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Publicado el 18/10/2013 en Política y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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