Las oportunidades y el estrés

Dr. Alberto Quirantes Hernández

Cuando se dejan pasar las oportunidades se acaba creyendo en la mala suerte y en el destino o considerando a la vida como demasiado injusta. Pasan los años y pueden presentarse indeseables manifestaciones de estrés crónico por falta de reales logros o de la esperada prosperidad al paso de los años.

No obstante, casi todo ha sido producto de no saber aprovechar o identificar las oportunidades aparecidas en la vida de cada persona. Ellas, por otra parte, están indisolublemente ligadas a la iniciativa y a la acción.

UN RÁPIDO AGARRE

Las oportunidades son una cuestión de tiempo, pues casi siempre son temporales y pasajeras. Pasan rápido y hay que tomar decisiones inmediatas y, a veces, importantes porque después pudiera ser demasiado tarde.

No obstante, es necesario dedicar cierto período para evaluar riesgos y beneficios de cada una de las oportunidades ofrecidas por la vida. Con esto garantizamos una selección adecuada y útil.

Por supuesto, no se debe dejar pasar demasiado tiempo hasta tener una plena garantía, pues podrían perderse buenas oportunidades. Hay que tolerar cierta dosis de inseguridad, pero dentro de márgenes permisibles.

UNA BUENA SELECCIÓN

Tan importante como aprovechar las oportunidades es saber cuáles son las que queremos tener en cuenta. Es una cuestión personal relacionada con nuestras metas y propósitos. Una oportunidad se considera como tal si va en el mismo sentido de nuestras más importantes aspiraciones, de nuestros más caros propósitos.

No hay oportunidad si no se conoce el rumbo a donde nos lleva. Se debe desconfiar de los caminos que aparecen de la nada sin vinculación con nuestro sendero y que, a veces, nos tientan con soluciones mágicas y veloces.

SIEMPRE ALERTAS

El primer paso para aprovechar una oportunidad es reconocerla cuando aparece en el camino. A veces se disfrazan con los más insólitos ropajes. Por eso se debe estar atento, actualizado e informado de los asuntos de nuestros intereses.

Las fuentes de aviso pueden ser las personas que nos rodean, los medios de comunicación, la vida social, las búsquedas digitales o las observaciones personales. Debemos consultarlas con la mayor frecuencia posible, pero con suficiente dosis de tenacidad y paciencia.

RIESGOS CALCULADOS

A veces no hay mucho tiempo para evaluar detalladamente los riesgos de aprovechar una buena oportunidad. Por eso siempre es de utilidad tener calculados previamente aquellos dispuestos a asumir.

De este modo, cuando aparezca, es prudente verificar si las condiciones necesarias para tomarla se encentran dentro de aquellas consideradas como admisibles. Para esto es preciso firmeza de carácter y clara inteligencia. Respetar nuestras decisiones previas y no tentarnos con oportunidades que incluyan aspectos inaceptables o divorciados del  camino trazado previamente.

SE APRENDE A RECONOCERLAS

Está demostrado que se pueden fomentar determinadas competencias como las de analizar, planificar, evaluar y tomar decisiones, desarrollar la confianza en uno mismo y de aprender a pensar de modo crítico e independiente con más iniciativa personal, así como de preparase para asumir y limitar los riesgos.

Porque para vivir sin demasiadas tensiones es mejor estar preparados para recibir una buena oportunidad aunque llegue algo demorada, a que ella arribe inesperadamente y no nos encuentre prestos para recibirla.

Publicado el 15/11/2013 en Salud, Sociedad y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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