Un barco para acercar a Cuba y Estados Unidos

Por Raúl Menchaca López

Diez veces, desde 1999 al 2004, toco puertos cubanos el Crucero Semestre en el Mar, un proyecto educativo de estudios internacionales auspiciado por la Universidad de Virginia, en Charlottesville y administrado por el Instituto de Estudios a bordo.

Poco más de medio millar de estudiantes norteamericanos llegaron cada vez a Cuba en un inédito intercambio juvenil que en cierto modo desmontaba el mito del “Infierno comunista” a 90 millas de Estados Unidos.

Conocedor de la importancia de esas visitas, en las que los universitarios norteamericanos recibían información de primera mano sobre los éxitos y dificultades del proyecto socio-económico cubano,  el propio Fidel se reunió en siete ocasiones con los cruceristas.

Sin embargo, en su obsesión por acabar con la Revolución Cubana, la administración de George W. Bush arreció las leyes del bloqueo y en agosto de 2004, el proyecto perdió su licencia de viaje por lo que se canceló la visita prevista para diciembre de ese año.

Por eso, el último crucero que visitó nuestro país fue en enero de 2004, cuando vinieron a La Habana 637 estudiantes, provenientes de más de 230 universidades, y 24 profesores.

Nueve años después, en junio último, el gobierno de Barack Obama concedió nuevamente la licencia, tras una espera de casi tres años a partir de que se autorizaran otra vez los viajes de determinadas categorías de norteamericanos.

En el caso de Cuba, el buque pudo obtener el permiso del gobierno de Estados Unidos para visitar nuestro país, amparado en que es un programa académico, razón por la cual la Universidad de La Habana es su contraparte.

El crucero, que llegará a La Habana este lunes y partirá hacia Estados Unidos el jueves, trae 648 personas, de las que 608 son estadounidenses y 42 de otros países, con México y Canadá como los más representados después de Estados Unidos.

Del grupo, 568 son estudiantes, que pertenecen a más de 200 universidades de 42 estados de la Unión y de otros países.

Durante su estancia en Cuba, los estudiantes y profesores norteamericanos visitarán la sede de la Universidad de La Habana, donde recibirán conferencias sobre diversos temas de interés acerca de la historia, la política y el desarrollo científico de nuestro país; intercambiarán con los universitarios cubanos  y disfrutarán de una actividad artística preparada por los grupos de aficionados de la propia Universidad de La Habana.

Como parte del curso sobre Cuba que reciben a bordo de la embarcación, los estudiantes visitarán una serie de sitios históricos y culturales en La Habana y otras provincias y serán recibidos también en las Universidades de Matanzas, Las Villas y Pinar del Río, ciudades en las cuales completarán sus conocimientos sobre los sitios históricos y culturales de nuestro país.
Y es que el singular buque cuenta con un programa académico que se estructura a partir del ofrecimiento de un grupo de cursos administrados por el Instituto de Estudios a bordo y acreditados por el Colegio de Artes y Ciencias de la Universidad de Virginia.
Los estudiantes reciben conferencias durante la travesía y aprovechan las visitas a los puertos de incluidos en el itinerario para obtener un conocimiento de primera mano sobre cada uno de los países visitados.No hay duda que para dos naciones con un largo enfrentamiento político, reiniciar estas visitas es un paso en la dirección correcta sobre un camino tendido por la juventud, para, sin renunciar a los principios, acercar a Cuba y Estados Unidos.

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