Especialistas abogan por atención integral a violencia de género

Por Sara Más

Investigar la verdadera magnitud de la violencia de género en Cuba y brindarle atención integral fueron reclamos de especialistas de diferentes ramas del saber durante un taller de trabajo los días 5 y 6 de diciembre, en La Habana.

«La violencia incide en el bienestar de las personas y por ello es un problema de salud, pero requiere de un tratamiento colectivo» aseguró el profesor Pastor Castell-Florit Serrate, director de la Escuela Nacional de salud Pública, donde se desarrolló el taller convocado pro la Red de Género y Salud Colectiva de la Sección de Medicina Social de la Sociedad Cubana de Salud Pública.

La coordinadora de la red, Zoe Díaz Bernal, remarcó la importancia de asumir la atención de la violencia como un compromiso de los Estados, mediante planes, programas y una mirada integral que permita avanzar en acciones concretas.

El doctor Castell-Florit agregó que, como efecto y causa a la vez, las diferentes formas de maltrato contra la mujer requieren de una mirada y tratamiento intersectoriales para poder encontrar reales soluciones.

Se trata, dijo, de lograr la acción coordinada de instituciones representativas de más de un sector social en acciones destinadas total o parcialmente a abordar ese problema vinculado con la salud, el bienestar y la calidad de vida.

Castell-Florit precisó que, además, debe atenderse desde todos los ámbitos de impacto, que incluyen la salud, la educación, la justicia, la economía, la familia y toda la sociedad.

Estructuralmente existen las instancias y organizaciones para hacerlo, agregó, incluidos otros sectores como los de vivienda, servicios, comunicaciones, transporte, seguridad social, sociedad civil, comunidad y cultura, también involucrados con el problema y su alcance social.

Pero se necesita, igualmente, articulación entre los sectores y personas que vienen trabajando el tema, opinó la socióloga Magela Romero Almodóvar al abrir el panel de discusión «Los rostros de la violencia de género».

Además, hay confusión conceptual al respecto y es necesario esclarecer conceptos, pues aunque hay vínculos entre la violencia de género, intrafamiliar, doméstica y de pareja, no son lo mismo, señaló.

La profesora universitaria precisó que la violencia de género guarda una estrecha conexión con la violencia hacia las mujeres, aun cuando no se puedan homologar ambas definiciones.

«Se parte de reconocer que la mayoría de las prácticas discriminatorias y de maltrato que existen hacia ellas se sustentan en los principios machistas, que se construyen y sustentan, desde y por la cultura patriarcal», detalló Romero Almodóvar a SEMlac.

Con raíces en la construcción genérica existente en las sociedades, la violencia de género es un acto basado en la pertenencia a un determinado sexo biológico y en las diferentes expectativas, normas, práctica y valores sociales que se derivan de este hecho, abundó.

«Contribuye a legitimar y reproducir el poder masculino hegemónico a escala social», dijo. «Es resultado del sistema patriarcal, que pondera la dominación masculina y a los hombres, en detrimento de lo femenino y las mujeres», aclaró.

Tampoco puede obviarse la complejidad del sistema familiar a la hora de plantearse la disyuntiva de ver la violencia de género en la familia o el género en la violencia intrafamiliar, advirtió la psicóloga Olga Infante.

Cuando se mira a la familia como unidad de análisis en casos de maltrato, muchas veces se descuidan elementos clave como la condición de la mujer, la dinámica familiar o los mitos y estereotipos que allí se fomentan.

«La violencia familiar que emerge es apenas el 10 por ciento de la que realmente existe, pues todo lo que afecte la imagen positiva de ese grupo social tiende a ocultarse por sus propios integrantes», señaló.

Infante explicó que, como tendencia, en el imaginario social se idealiza a la familia y esto agudiza la brecha entre ese ideal y lo que realmente se vive en ella. «Pocas veces hay una reflexión crítica de esas diferencias y por ese camino se naturalizan y legitiman formas de relaciones violentas».

En el campo jurídico y legal también se identifican carencias a la hora de abordar y atender la violencia de género.

Falta de una definición efectiva de la violencia contra la mujer en las normas legales, indicó Manuel Vázquez Seijido, asesor jurídico del gubernamental Centro Nacional de Educción Sexual (Cenesex).

Por otra parte, el código penal solo visibiliza las formas más graves de violencia y no se contemplan otras como el llamado maltrato de obra, que no deja huellas físicas perdurables sobre el cuerpo, señaló el experto.

Vázquez Seijido abundó en una forma de violencia de género muy poco visible y de la que apenas se habla públicamente: la discriminación y vulneración de los derechos sexuales que sufren las personas transgénero en diferentes momentos de sus vidas por motivo de su identidad de género y que se hace más evidente en el ámbito laboral.

Otra arista pendiente es la preparación de policías, juristas, personal médico y demás profesionales que atienden a las víctimas de violencia, sobre todo en materia de género y conocimientos sobre el ciclo de la violencia, sus causas y condiciones.

Aunque se practican y conocen distintos tipos de violencia de género, estos tienen entre sus víctimas fundamentales a las mujeres y las niñas, casi siempre revictimizadas por la cultura patriarcal, señaló Niurka Fernández Ronda, directora del Centro de Atención a niñas y niños víctimas de abuso sexual.

«Hay que seguir capacitando al personal de la policía», señaló. En el caso del abuso sexual, si la víctima es una mujer, ella llega incluso a ser culpada», remarcó.

Cuando la mujer es violada, se sigue cuestionando cómo iba vestida, a qué hora ocurrió el hecho y dónde. «Si el autor es un conocido, más todavía se considera que ella propició el hecho», argumentó.

«Además de la perspectiva de género, tan necesaria para la atención y prevención de este tipo de violencia, la acción interdisciplinaria e intersectorial requiere también de los enfoques de la salud, los determinantes sociales y los derechos humanos, entre otros», indicó a SEMlac la psiquiatra Ada Alfonso.

Publicado el 18/12/2013 en Salud, Sociedad y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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