Un breve recorrido por la medicina cubana

Por Javier Montenegro

Uno puede no estar conforme, aspirar a más o criticar ciertas deficiencias, pero negar el desarrollo de la medicina cubana es de necios. Desde antes del primero de enero de 1959, uno de los principales objetivos de la lucha revolucionaria era buscar una solución al problema de la salud, como declaraba Fidel en su alegato de defensa “La Historia me absolverá”.

Es válido recordar cómo andaban las cosas antes del Triunfo de la Revolución en Cuba; en total, existían 6 286 médicos (1 por cada 1076 habitantes), 256 estomatólogos, 46 farmacéuticos, 826 enfermeras y 157 técnicos medios y auxiliares. Además, el 65 % de los médicos radicaban en la capital, existía un hospital rural y solo 18.2 % de la población recibía atención gratuita.

Con la creación del Sistema Nacional de Salud y su posterior desarrollo, Cuba alcanzó niveles médicos correspondientes a países del primer mundo. Una serie de programas, proyectos y la creación de nuevas escuelas de medicina dieron un vuelco brusco a la situación.

En el mismo primer año de la Revolución, se reducen los precios de los medicamentos (Decreto Presidencial No. 709), se aumentan las plazas en los hospitales de la República (Ley No. 703 y Decreto No. 1840), se crea la Carrera Sanitaria para médicos, estomatólogos, veterinarios, ingenieros sanitarios, farmacéuticos, enfermeras y educadores sanitarios (Ley No. 607) y se crean los servicios médicos rurales (Ley 723); estas son solo algunas de las medidas tomadas por la Revolución en una larga carrera en busca de mejoras sanitarias para el sector de la salud. En 1963, Cuba erradicó la poliomielitis y, en 1970, el paludismo. En 1979, alcanzó la tasa más baja de Latinoamérica de mortalidad materna: 29,6 por cada mil nacidos vivos.

Esta cronología se queda corta a la hora de calcular cuánto ha avanzado el país en la prestación de servicios médicos. En enero de 1959 los revolucionarios solo encontraron a la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana como fuente formadora de galenos. Hoy existen cuatro Institutos Superiores de Medicina, 23 facultades, una Escuela Latinoamericana de Medicina y más de 100 policlínicos y centros de la salud.

Junto a esto, cabe destacar la constante creación de programas dirigidos a un sector particular de la población, como lo es el Programa de Inmunización, el Programa Materno Infantil o el Programa Integral del Adulto Mayor; el primero con el objetivo de inmunizar desde tempranas edades contra ciertas enfermedades, el segundo para llevar a cabo una atención especializada a las embarazadas y el último para garantizar una calidad de vida de las personas de la tercera edad y cubrir sus necesidades biológicas, sicológicas y sociales. Además de estos centros, en 1966 en Cuba ya existían ocho instituciones de investigación relacionadas con la salud. A partir del Programa Nacional de Medicamentos, se desarrolla la biotecnología y surgen centros especializados como el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, el Centro de Inmunoensayo y el Centro Nacional de Biopreparados.

COLABORACIÓN CON OTROS PAÍSES

Pero el desarrollo de la medicina en Cuba no se ha limitado a lo interno. Ya en 1963, un grupo de médicos voluntarios respondió al llamado del Comandante en Jefe Fidel Castro para asistir al pueblo argelino, el cual afrontaba un serio problema de salubridad a causa de la herencia del colonialismo francés. Lo mismo ocurrió en 1970, cuando los galenos cubanos fueron a socorrer a los afectados por el terremoto en Perú, en el estado de Ancash. Además de llevar cinco hospitales de campaña, plantas eléctricas y equipos para la atención médica, el pueblo realizó 104 594 donaciones de sangre para enviar al país andino, una verdadera muestra de solidaridad.

El 3 de noviembre de 1998 aparece el Programa Integral de Salud (PIS), el cual tiene como esencia el envío de brigadas médicas a lugares remotos y de difícil acceso donde no existe presencia de médicos nacionales. Hasta el cierre de 2005, el PIS había salvado más de un millón de vidas, realizado más de 66 millones de consultas, de estas más de 13 millones en viviendas en comunidades pobres. La Escuela Latinoamericana de Medicina también surge a partir de este programa.

Uno de los primeros países en beneficiarse de dicho programa es el Sahara, a donde se envía cada año a 6 especialistas sanitarios que posibilitan el funcionamiento permanente del Hospital Nacional de Rabouni. La labor de nuestros galenos también destaca en Haití desde el año 1998 tras el paso del huracán George. Ya en el año 2010 cuando el país sufrió un nuevo huracán, los cubanos tenían presencia allí.

Otro programa significativo es la Operación Milagro, iniciada en el año 2004 cuando el 8 de julio llegan los primeros pacientes de Venezuela; esta nace a raíz de la ampliación de las coberturas de servicios de salud logradas a través de la Misión Barrio Adentro, que dio la oportunidad de tener independencia de los pacientes y su núcleo familiar a personas excluidas socialmente.

En la Operación Milagro participan 165 instituciones cubanas. Se dispone además de una red de 49 centros oftalmológicos con 82 posiciones quirúrgicas en 14 países de América Latina y el Caribe. Además de Venezuela, hay misiones de la Operación Milagro en Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Haití, Honduras, Panamá, Guatemala, San Vicente y las Granadinas, Guyana, Paraguay, Granada, Nicaragua y Uruguay.

También es válido recalcar la creación en 2005 por iniciativa de Fidel Castro de las brigadas Henry Reeves, un contingente Internacional de médicos especializados en situaciones de desastres y graves epidemias.

La más reciente prueba de la labor de los médicos cubanos es el programa “Más médicos”, el cual ha sido destacado en varias ocasiones por la Presidente Dilma Rousseff, quien se ha referido a ellos como sistemáticos, delicados en el trato con los pacientes y además han roto la barrera de los prejuicios y el corporativismo de los profesionales de esa nación.

Si resumimos, desde 1963, 131 mil 933 profesionales de la salud han brindado su colaboración a otras naciones. Hoy, permanecen en esas labores más de 50 mil trabajadores, de los cuales cerca de 25 mil son médicos. Incluso con todo este personal fuera de Cuba, la fuerza calificada en la Salud en 2013 fue de 322 627 profesionales y técnicos, para una tasa de 28,9 por cada mil habitantes; en su composición se encuentran 76 836 médicos, 14 964 estomatólogos y 88 364 en el personal de enfermería, con tasas por mil habitantes de 6,9, 1,3 y 7,9 respectivamente.

 

 

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