Cultivar ciencia con buen fundamento socioeconómico

Por Ledys Camacho Casado

Consagración es la máxima que preside la labor de ese colectivo, paradigma de la industria biotecnológica cubana, con la principal misión de desarrollar nuevos medicamentos destinados al tratamiento del cáncer y otras enfermedades crónicas no transmisibles.

Cuando concluya 2014, se calcula que más de 20 000 pacientes habrán recibido tratamiento en Cuba con biofármacos desarrollados por el Centro de Inmunología Molecular (CIM), una relevante institución perteneciente al Grupo empresarial BioCubaFarma.

A propósito de cumplir este año dos décadas de desempeño científico tecnológico, su director general, Agustín Lage Dávila, afirmó en un encuentro con la prensa, que sus especialistas trabajan en 12 productos relacionados con el diagnóstico y tratamiento del cáncer y afecciones del sistema inmune, ejecutan 81 ensayos clínicos en la Isla y otros 20 en el exterior.

En cuanto a la Mayor de las Antillas, en ese proceso se involucran varias instituciones, entre éstas 57 hospitales y 65 policlínicos a lo largo de todo el territorio nacional, y más de 1 000 profesionales, muestra de la elevada integración con la comunidad médica y el Ministerio de Salud Pública.

Es reconocido el relevante aporte de investigadores y científicos cubanos en su búsqueda de nuevos tratamientos contra el cáncer e instrumentos para mejorar el diagnóstico y la prevención, con recientes progresos muy significativos.

La mayoría de los pacientes, unos 13 000, son enfermos oncológicos, según precisó el Doctor en Ciencias, quien exaltó las bondades de varios compuestos utilizados en terapias para tumores malignos que se encuentran en fase de registro en otras naciones, tales como la vacuna Racotumomab, para el tratamiento de la neoplasia de pulmón avanzado, con muchas posibilidades de uso en el nivel primario de salud.

Como parte del Polo científico del oeste de La Habana, la entidad se ha caracterizado en todo este tiempo por profundizar y consolidar importantes ensayos clínicos iniciados anteriormente y que ya generan respuestas promisorias, para confirmar con creces la favorable apuesta del Gobierno cubano por invertir en la biotecnología y la industria biofarmacéutica.

A punto de celebrar los 20 años de fundado, el Centro realiza la investigación básica, el desarrollo y la fabricación de sus productos con estándares regulatorios en el empleo de Buenas Prácticas de Producción y  Clínicas, certificados por inspecciones cubanas y extranjeras, además de caracterizarse por ser una instalación científica de ciclo cerrado (investigación- producción- comercialización).

El Doctor en Ciencias apuntó que allende los mares ya tienen más de 100 registros en 38 países, y se hacen ensayos clínicos en naciones altamente desarrolladas, como Japón y Alemania, además de contar con cientos de patentes.

Si cuando comenzaron en 1994, las exportaciones sumaban apenas 108 000 dólares, ya en 2004 alcanzaron 7,8 millones por las ventas de sus productos y en 2012 llegaron a los 100 millones de USD, lo que significa que en estas dos décadas la cifra se ha multiplicado casi en 1 000 veces.

También es notable el número de naciones destinatarias de sus productos, pues de dos en el año de fundado el Centro, hoy superan las 30; un comportamiento similar al de los pacientes en Cuba, que de unas decenas en los inicios, deben sobrepasar los 20 000 al cierre de 2014.

Otro dato relevante es la curva de crecimiento en la fabricación de la Eritropoyetina  humana recombinante, para el tratamiento de la anemia por insuficiencia renal crónica, lo cual garantiza la cobertura total de ese producto a cada paciente cubano que lo requiera, y representa una importante contribución a los ingresos en divisas y reducción de costos del Centro, al llegar a más de 12 naciones.

Puntualizó que la Eritropoyetina alcanzó en 2012 una producción superior a los 60 millones de bulbos, con lo que se cubre ampliamente las necesidades del país y las de exportación.

Citó Lage los buenos augurios de otro compuesto, el Nimotuzumab, anticuerpo monoclonal humanizado obtenido y producido en el CIM, registrado ya para cáncer de cabeza y cuello, y esófago, esencialmente, y con el cual se asumen hoy varios estudios para verificar su efectividad en otras 11 localizaciones de la patología.

Industria de puertas abiertas

Creado a partir del Instituto de Oncología y Radiobiología, el Centro de Inmunología Molecular, junto a otras instituciones científicas de aquellos años, permitió a Cuba integrar el selecto grupo de países con dominio tecnológico y capacidad instalada para producir biofármacos de alta competitividad.

El líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, aseguró en aquel entonces que ese centro no era un lujo, “sino una promesa de salud y bienestar para nuestro pueblo, una promesa de ingresos para nuestra economía… “

Así quedó definida, en esencia, la misión del CIM: obtener y producir nuevos biofármacos destinados al tratamiento del cáncer y otras enfermedades crónicas no transmisibles e introducirlos en la Salud Pública cubana. Hacer la actividad científica y productiva económicamente sostenible y realizar aportes  al país.

Calificar al CIM como un monumento a la capacidad de resistencia de la Isla responde, no solo a que fue erigido en pleno período especial, cuando Cuba enfrentaba la más severa crisis económica de los últimos tiempos. Es una prueba de que la Perla del Caribe asumió la ciencia y la tecnología, junto a la elevada calificación de su fuerza laboral, (médicos, ingenieros, investigadores y técnicos) cual palanca de su desarrollo, con el compromiso mayor de prolongar o salvar cientos de miles de vidas, y de contribuir con creces al progreso.

Es sobresaliente en el caso de la Mayor de las Antillas, según subrayó Lage, la calidad de las producciones en este campo, asociada en gran medida a la posibilidad de contar con suficientes normativas y una entidad estatal regulatoria certificada y de excelencia, CECMED, (solo dos naciones en la región – Brasil y Cuba- tienen una agencia validada por la Organización Mundial de la Salud).

“La historia de nuestro Centro es la confirmación práctica de que la decisión de invertir en esta rama fue muy acertada y hoy ofrece frutos científicos sin precedentes, todos en función de mejorar la salud humana y elevar la calidad de vida de cientos de miles de personas”,  precisó el Experto.

En recientes declaraciones, el prestigioso científico apuntó que la biotecnología es esencial para lograr que el cáncer deje de ser una enfermedad mortal y se convierta en crónica, pues, por ejemplo, nuestros medicamentos hacen que la quimioterapia y la radioterapia sean más eficaces y menos tóxicas, lo cual ayuda a aumentar la esperanza y calidad de vida de los pacientes.

Se trata de convertir el cáncer avanzado en una enfermedad que pueda mantenerse bajo control durante mucho tiempo, como sucede, por ejemplo, con la diabetes y la hipertensión arterial, propiciando a los enfermos más años de supervivencia con una calidad de vida aceptable que les permita incluso trabajar.

Ante la multiplicidad de factores causantes del cáncer, encontrar una forma única de curarlo es sumamente difícil, por ello con las vacunas terapéuticas se trata de mantener controlado el tumor  por largos períodos, al retrasar o impedir su avance.

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