A los niños con cáncer no les ha faltado, ni les faltará jamás, lo que dependa de nosotros…

Cuba - medicina

Tomado de Visión desde Cuba

Por Luis Ernesto Ruiz Martínez

Aunque los grandes medios se empeñan en mostrar una Cuba bien diferente a la que construimos, un gobierno que solo se preocupa por “mantenerse en el poder” y un “futuro incierto” para el socialismo cubano, muchos ejemplos los desmienten. Claro, la cotidianidad y los duros retos que enfrentamos los cubanos todos los días nos impiden ver mucho de lo que hacemos en el país en materia de salud. No todo es tan malo como ellos lo pintan, ni estamos cruzados de brazos.

Una prima, ingresada actualmente en el Centro Oncológico de Holguín, acaba de sobrevivir a momentos muy difíciles que la pusieron al borde la muerte. Como esta tengo muchas otras visiones de pacientes, familiares, enfermeras y médicos de esa sala del Hospital Docente Vladimir Ilich Lenin que servirían para enaltecer a los hombres y mujeres de las batas blancas.

Es verdad que pese a las reparaciones realizadas aún falta pintura para las salas, la iluminación no es suficiente, no abundan los medicamentos y muchos rincones nos recuerdan en muy alta voz que no todo es culpa del bloqueo. Todo es muy cierto, faltan muchísimos recursos para ofrecernos la atención que merecemos, pero solo una mente enfermiza sería capaz de acusar a los profesionales de la salud de atentar contra la vida de un paciente. Lamentablemente este mundo, para que lo sea, tiene que tener de todo.

Los que hemos tenido pacientes allí, sabemos del valor de una sonrisa y de una mano solidaria en el momento oportuno. El cáncer es una enfermedad terrible y no todos tienen la suerte de controlarla. Es más duro cuando se trata de nuestros pequeños príncipes, por eso las atenciones a niños con cáncer es una de las tantas batallas que se libran cada día en Holguín. Los que como yo tienen hijos pequeños saben de los desvelos ante el más inofensivo de los estados gripales, imaginen las preocupaciones cuando se trata de enfermedades más graves.

El Dr. René Núñez Inza, un médico con más de 17 años de experiencia como jefe de la sala de oncología del Hospital Pediátrico Octavio de la Concepción y de la Pedraja de Holguín, ofreció declaraciones al amigo Arnaldo Vargas Castro sobre los servicios que allí se brindan. Para nadie es un secreto que “si para ser pediatra tienen que gustarte los niños, más sensibilidad y amor exige aún el servicio de oncología a esos menores. Trabajar en esta sala mueve los sentimientos de todos los que nos relacionamos con los niños, nos vuelve mucho más humanos, mejores personas, mejores especialistas y técnicos”.

Cuando se trata de niños, el proceso es mucho más doloroso, pero la dedicación del personal de salud holguinero se pone a prueba cotidianamente. El especialista agrega que ¨así es todo el personal que labora aquí, integrado por siete médicos (cuatro de ellos, hematólogos y tres oncólogos), un logopeda, 14 enfermeras, una asistente de enfermería, la secretaria de sala y cinco auxiliares generales. También reciben las atenciones de psicólogos, psiquiatras y cirujanos. Un equipo multidisciplinario que no lo integran hombres y mujeres de hierro, sino personas sensibles¨.

Son muchos los problemas acumulados y difíciles los retos enfrentados en esta desigual batalla, pero para este especialista¨ el logro mayor es haber alcanzado un índice de sobre vida del 80 por ciento, es decir, la prolongación de la vida de unos 80 niños por cada cien que ingresan a la sala; incluso, algunos salen de aquí curados, aunque – como es una enfermedad crónica no transmisible, muy agresiva – los seguimos todo el año, mediante chequeos sistemáticos¨.

A los que siguen cuestionando la existencia de una sostenida política genocida mantenida por más de 55 años por los gobiernos de Estados Unidos, los invito a conversar con los que saben cuánto cuesta localizar algún medicamento fuera del país para un niño que está en peligro. Para el final nada mejor que las palabras de este médico holguinero: ¨aunque en ocasiones, por causa del bloqueo del gobierno estadounidense contra nuestro país, nos faltaron algunos equipos tecnológicos, instrumentales o medicamentos, nosotros los suplimos con nuestros conocimientos, amor y empeño. A estos niños no les ha faltado ni les faltará jamás lo que dependa de nosotros, que es la parte humana y profesional¨.

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