La fallida subversión anticubana.

Nydia Egremy/Mejico Global

Sin saberlo, con sus impuestos, estadounidenses y europeos financian el terrorismo mercenario y la fabricación de disidentes en Cuba. Hace más de 55 años que Estados Unidos patrocina esos planes contra la isla, así como la rancia derecha española que regala euros mientras priva de bienestar al pueblo ibérico. Crear tensión en la isla con intentos de subversión es un desatino político, económico y diplomático. Con el bloqueo genocida, acciones encubiertas y actos terroristas, la superpotencia sólo pasará a la historia como víctima de sus propios sicarios.

Imaginemos que una potencia extranjera destina dinero, expertos y equipo para capacitar a activistas para subvertir el orden político de otro país. Esa violación al derecho internacional y a la Carta de las Naciones Unidas ha sido la norma del Gobierno de  Estados Unidos (EE. UU.), que aporta recursos, entrena mercenarios y espía a Cuba desde hace más de medio siglo. Sigue leyendo