Damas de Blanco y el escándalo de 23 y L

Por Ramón Bernal Godoy.

Interesado en ver con mis propios ojos como “protestan pacíficamente” y como supuestamente son “reprimidas” las llamadas Damas de Blanco, me ubiqué esta mañana en la céntrica esquina de 23 y L donde según había anunciado el blog “Cambios en Cuba” acontecería una de las acostumbradas provocaciones del vilipendiado grupúsculo.

Después de ver pasar ómnibus P-1, P-5 y carros de alquiler a granel logré divisar una señora de baja estatura con jean oscuro y blusa blanca que agitaba sus manos mientras hablaba desde un telefónico público justo a la entrada de la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana.

No había que acercarse demasiado a ella para escuchar su descompuesto tono de voz en el que decía “Aquí no hay nadie de San Miguel, he largado las patas caminando todo esto y nada. ¿Qué? En el centro de Coppelia no puede ser, allí los custodios no dejan entrar. ¿Cómo va ser en G si dijeron Yara y Coppelia? No, yo no estoy pa esto, ahorita me largo y tú verás el bateo que voy a dar cuando no me quieran pagar”.

Concluida su “descarga” miró con cara de pocos amigos a cuanto ciudadano pasaba por su lado, cruzó calle L y arremetió con evidente molestia y frustración por la ave 21 dirección calle G.

Fue entonces cuando me dije: “no, el que no está para esto soy yo”. Esta gente son tal y como se lee, un grupo de provocadores oportunistas que buscan prebendas, visado y salario a costilla de cualquier show que se convierta en escándalo, cual hoy, Día Internacional de los Derechos Humanos debo reconocer que han logrado con creces, pues acaban de materializar el escándalo de la normalidad, el silencio, la paz y la tranquilidad en la esquina de 23 y L, justo lo que se habían propuesto sabotear.

Más de lo mismo estimado lector, otro fraude, otra nómina a pagar del bolsillo de los contribuyentes estadounidenses “para por gusto” y lo más lamentable de todo, un traslado mío hasta la céntrica esquina para no tomar helado ni disfrutar del prestigioso Festival de Cine Latinoamericano. Que desperdicio de tiempo! esta gente ni para reír me sirven!

Nota del autor: Si usted que me lee nota que repito algo o le parece que esto ya lo he dicho antes, no está en un error, su apreciación es correcta, pero trate UD mismo de escribir algo sobre estas autodenominadas Damas de Blanco que evite mencionar que se mal fundaron por una causa y que luego le cogieron el gustito a los salarios gringos, que mienten y se contradicen, que son desacreditadas por sus propios miembros o ex agentes de la Seguridad Cubana que les infiltran con descarada facilidad, o que simplemente tiene un tan bajo nivel cultural que se dejan “dirigir” por un monstruo grotesco, ambicioso y grosero de apellido Soler. Si UD amigo, logra escribir sin mencionar al respecto, entonces deme la fórmula pues de corazón tengo el más grande de los deseos de referirme a estas Damas sin repetirme. Gracias.

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3 pensamientos en “Damas de Blanco y el escándalo de 23 y L

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