EE.UU. y sus ahijados facistas.

EE.UU.

Nota del Editor: Como bien expuso Ramón Bernal Godoy, en su artículo Cuba, la dictadura de papel., constantemente oímos a la prensa occidental referirse a nuestro país con el término de “dictadura”. En nuestro país tampoco faltan las voces (como los mercenarios Rodiles, Antúnez, Yoani, Berta Soler, Rosa María Payá y Manuel Cuesta Morúa, entre otros) que siguiendo los chillidos del águila imperial hacen alusión a este término en su afán de desacreditar a nuestro gobierno legítimo. Precisamente este ha sido uno de los pretexto que ha esbozado la extrema derecha anti-cubana, en el Congreso, para obstaculizar el proceso de normalización de las relaciones entre Cuba y los EE.UU. y el levantamiento del bloqueo.

Entonces me pregunto ¿Cómo es posible que EE.UU. haya financiado y apoyado a los regímenes facistas, que se suscitaron en América Latina el pasado siglo, y que son catalogados por la opinión pública mundial como dictaduras? ¿Acaso este no es el pretexto para bloquear a Cuba? ¿Será que existen dos tipos de dictaduras, una buena y otra mala? ¿Cómo es que califican a Cuba con el mismo término con que el mundo califica a los que fueron un día sus ahijados?  Estas preguntas no hacen más que demostrar la inconsistencia de estas acusaciones. Sin más los dejo con un trabajo elaborado por el periodista Alex Henderson, donde recuerda “siete de los peores regímenes fascistas en América Latina que EE.UU. apoyó con entusiasmo”.

1. La dictadura de Pinochet en Chile (1973-1990)

El palacio presidencial La Moneda tras el golpe de Estado, encabezado por  Augusto Pinochet El palacio presidencial La Moneda tras el golpe de Estado, encabezado por el general Augusto Pinochet.

En 1970, Salvador Allende fue elegido democráticamente como presidente de Chile. Sin embargo, el Departamento de Estado y la CIA habían realizado sofisticadas operaciones de propaganda en Chile desde hacía una década, financiando a los políticos conservadores y a todos los medios de comunicación, mientras estrechaba lazos con los militares. Después de que el general Pinochet tomara el poder, la CIA mantuvo a funcionarios chilenos en nómina y trabajó en estrecha colaboración con la agencia de inteligencia de Chile DINA, mientras el Gobierno militar mataba, encarcelaba y torturaba a miles de personas.

2. Las dictaduras militares en Guatemala

El general Efraín Ríos Montt (en el centro), anunciando la formación de una junta militar en 1982. El general Efraín Ríos Montt (en el centro), anunciando la formación de una junta militar en 1982.

Durante décadas EE.UU. apoyó a dictaduras militares en Guatemala. La CIA lanzó una operación para eliminar al Gobierno liberal electo de Jacobo Árbenz en 1954. Arbenz fue sustituido por la dictadura militar represiva del coronel Carlos Castillo Armas. Otros regímenes militares respaldados también por Estados Unidos que siguieron al asesinato de Armas en 1957, resultaron ser aún peor. Decenas de miles de guatemaltecos fueron asesinados por las fuerzas militares fascistas y escuadrones de la muerte de extrema derecha en los años 1960, 1970 y 1980. En 40 años de guerra civil, murieron al menos 200.000 personas, la mayoría de ellos indígenas.

3. Décadas de dictadura de Somoza en Nicaragua

Los soldados del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) Los soldados del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). 

Anastasio Somoza gobernó Nicaragua durante 43 años con el apoyo incondicional de EE.UU. Su Guardia Nacional cometió inimaginables crímenes, torturas, extorsiones y violaciones con total impunidad. Después de que la Revolución Sandinista derrocara a Somoza en 1979, la CIA reclutó, entrenó y financió a mercenarios de la ‘contra’ para invadir Nicaragua y realizar actos de terrorismo para desestabilizar el país.

4. Dictadura Militar en El Salvador (1979-1992)

Civiles ejecutados por los escuadrones de la muerte, 1988. Civiles ejecutados por los escuadrones de la muerte, 1988.

En la década de 1980, en El Salvador estalló una guerra civil. Fue un levantamiento popular contra un régimen que gobernaba con gran brutalidad. Al menos 70.000 personas murieron y miles más desaparecieron. La Comisión de la Verdad de la ONU, establecida después de la guerra, encontró que la aplastante mayoría de los muertos recaen en las fuerzas del Gobierno y los escuadrones de la muerte. La CIA, las fuerzas especiales de EE.UU. y la Escuela de las Américas fueron aquellos que crearon, entrenaron, armaron y supervisaron a las fuerzas gubernamentales.

5. La Guerra Sucia en Argentina (1976-1983)

mujeres Mujeres cuyos hijos fueron desaparecidos durante la Guerra Sucia protestan en la Plaza de Mayo el 25 mayo de 1978, en Buenos Aires.

La junta militar que gobernó Argentina entre 1976 y 1983 fue tristemente conocida por sus abusos contra los derechos humanos: se estima que 30.000 personas murieron en ese período, y que fueron robados 400 bebés de familias cuyos padres fueron asesinados. Documentos estadounidenses desclasificados en 2003 revelaron las conversaciones entre el secretario de Estado de EE.UU. Henry Kissinger y el canciller argentino César Guzzetti en octubre de 1976, poco después de que la junta militar tomara el poder en Argentina. Kissinger aprobó explícitamente la Guerra Sucia de la junta.

6. La dictadura de Hugo Banzer en Bolivia (1971-1977)

Hugo Banzer SuarezEl dictador Hugo Banzer en 1975.

Cuando las políticas del presidente socialista de Bolivia, Juan José Torres, enfurecieron a la administración Nixon a principios de 1970, EE.UU. ayudó a derrocarlo e instalar la dictadura militar fascista del general Hugo Banzer. El régimen de Banzer se prolongó hasta 1977, y durante su gobierno en el país se practicaban ampliamente torturas y detenciones ilegales.

7. El Régimen de Alfredo Stroessner en Paraguay (1954-1989)

Alfredo Stroessner El dictador Alfredo Stroessner.

El general Alfredo Stroessner, quien se encontraba en el poder desde 1954 a 1989, fue un anticomunista ferviente, y eso fue suficiente para que EE.UU. financiara con millones de dólares a su régimen entre los años 1950 y 1960, y tuviera una estrecha relación con el dictador paraguayo durante mucho tiempo. La tortura, secuestros y otros abusos contra los derechos humanos eran comunes en el marco del régimen de Stroessner.

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