De regreso al pasado con propuestas para Cuba en un Comité

Por Álvaro Fernández.

Allá vamos otra vez. Mientras que las cosas parecen ir bien en las negociaciones EE.UU.-Cuba, hay algunos en la Cámara de Representantes –en específico algunos miembros del poderoso Comité de Asignaciones – que quieren asegurarse de que las cosas sigan igual. Y por “igual” queremos decir, por supuesto, el estado constante de tensiones entre las partes que ha caracterizado nuestra relación  con Cuba durante más de medio siglo, y el derroche que ha significado los dólares de los contribuyentes.

¿Y quién se beneficia? Es una pregunta que debiera hacerse a esos de la Cámara de Representantes que quieren entorpecer el funcionamiento de la buena marcha del acercamiento.

Tracey Eaton, en su blog Along the Malecon, reportó esta misma semana que el Comité de Asignaciones de la Cámara ha propuesto aumentar los fondos del presupuesto de este año para los programas de construcción de la democracia en Cuba. Algunos en el Comité sugieren un incremento de $10 millones, lo cual llevaría la cantidad derrochada a $30 millones de dólares gastados durante el año fiscal.

¿Y para qué se usarían los $30 millones? Más de lo mismo: en otras palabras, como las cosas entre las partes van tan bien, dificultemos las cosas para ellos y continuemos encabronando al gobierno cubano –sin razón alguna. He aquí (en cursivas) lo que estipula el propuesto proyecto de ley para Cuba.

PROMOCIÓN DE LA DEMOCRACIA — De los fondos asignados por este Proyecto de Ley, bajo el título de “Fondo de Apoyo Económico”, se dispondrá de $30 000 000 de dólares para promover la democracia y fortalecer la sociedad civil en Cuba:

Siempre y cuando, que ningún fondo sea utilizado para la promoción de negocios, reforma económica, iniciativas empresariales o cualquier otra ayuda que no sea la construcción de democracia, como se autoriza expresamente en le Ley de Libertad y Solidaridad con Cuba (LIBERTAD) de 1996, y la Ley de Democracia Cubana (CDA) de 1992.

Mi interpretación: fortalezcamos las leyes Helms-Burton (la Ley Libertad) y Torricelli (CDA). Esto prohíbe lo que pudiera considerarse positivo, como la promoción de negocios, reforma económica e iniciativas empresariales. Mantengámonos en la construcción de democracia, Fíjense lo bien que nos ha ido con el concepto en Iraq y el Medio Oriente…

INSTALACIONES DIPLOMÁTICAS —

(A) Nada de los fondos asignados o puestos a disposición de otra manera por este Proyecto de Ley o leyes anteriores que autorizan asignaciones para el Departamento de Estado, operaciones en el exterior y programas relacionados pueden ser dedicados o gastados—

(i) para el establecimiento u operaciones de una presencia diplomática de Estados Unidos, incluyendo, embajada, consulado u oficina de enlace en Cuba, más allá de lo que existía antes del 17 de diciembre de 2014; o

 (ii) para facilitar el establecimiento u operación de una misión diplomática en Cuba, incluyendo embajada, consulado u oficina de enlace en Cuba más allá de lo que existía antes del 17 de diciembre de 2014.

(B)La prohibición del subpárrafo (A) no será aplicada si el presidente determina e informa a los comités congresionales apropiados que el gobierno de Cuba ha cumplido los requerimientos y factores especificados en la sección 205 de la Ley de Libertad y Solidaridad Cubana (LIBERTAD) de 1996 (22 U.S.C. 6065).

Con referencia a esto, es de vuelta al pasado. O atrasemos el reloj a la década de 1990 y exijamos que Cuba se adhiera a nuestras demandas –acerca de todo. Y por cierto, que se joda la diplomacia.

El representante Mario Díaz-Balart, republicano por la Florida, a la izquierda, habla con  Debbie Wasserman-Schultz, demócrata por la Florida, después de asistir al almuerzo anual del PAC Democracia EE.UU.-Cuba en Coral Gables, la Florida, el miércoles 20 de diciembre de 2006. (Foto AP /Alan Díaz)
El representante Mario Díaz-Balart, republicano por la Florida, a la izquierda, habla con Debbie Wasserman-Schultz, demócrata por la Florida, después de asistir al almuerzo anual del PAC Democracia EE.UU.-Cuba en Coral Gables, la Florida, el miércoles 20 de diciembre de 2006. (Foto AP /Alan Díaz)

No es sorpresa para nadie que entre los miembros del Comité de Asignaciones se incluyan las almas gemelas anticubanas de la Florida, Mario Díaz-Balart y Debbie Wasserman-Schultz. Si ustedes han seguido esta historia interminable, saben que Wasserman-Schultz, a pesar de ser demócrata, raras veces se ha separada de la posición de Díaz-Balart en todo lo que concierne a Cuba. No estoy seguro cuál es su posición en este caso, pero el lobby anti Cuba de Washington, D.C., no miraría a Debbie con buenos ojos si en estos momentos ella se desviara. Y durante estos años, Wasserman-Schultz  se ha beneficiado grandemente de donaciones de manos del odioso grupo encabezado por Mauricio Claver-Carone.

En cuanto a Mario, ¿qué se puede esperar?

El hecho es que en este caso a Mario probablemente le importe un pito Cuba. Pero a Díaz-Balart y a Wasserman-Schultz les importan muchos esos $30 millones – y a manos de quiénes llegan. La historia ha demostrado que ese dinero generalmente se distribuye y redistribuye en Miami. En cuanto a Cuba, mientras menos les llegue,  mejor. Aún están intentando hacer hervir un calderón que a ellos les encantaría que se recalentara y se le permitiera hacer explosión.

Foto de portada: Congreso de los Estados Unidos.

Tomado de Progreso Semanal

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