Una Cumbre, dos regiones económicas

Bajo el lema Europa, América Latina y el Caribe: fomentar un crecimiento integrador y sostenible mediante el refuerzo del papel de las pequeñas y medianas empresas sesionará este 10 de junio la Cumbre Empresarial Unión Europea (UE) y la Comunidad de Estados La­ti­noamericanos y Caribeños (Celac).

La reunión de representantes comerciales y líderes políticos tiene lugar en el marco de la Cumbre de Jefes de Estado de la UE y la Celac que se celebrará en Bruselas, Bélgica, este miércoles y jueves.

Según el programa oficial de evento, serán tratados temas como las políticas y oportunidades para las empresas, el comercio y la in­versión, así como sectores prometedores para la innovación y la responsabilidad social de las empresas.

Se abordará el acceso a la financiación y la cooperación entre proveedores de fondos públicos y privados. De igual modo, estarán pre­sentes los proyectos actuales y futuros de cooperación económica, en cuyo desarrollo par­ticipen las pymes (pequeña y mediana em­presa) europeas.

La página oficial de la Cumbre revela que sus conclusiones serán presentadas como una recomendación oficial a la Cumbre de Jefes de Estado UE-Celac sobre cómo proceder para aumentar la inversión de la comunidad europea y la cooperación empresarial en los países de la región latinoamericana y del Caribe.

Las naciones de América Latina y el Caribe y el bloque europeo establecieron su asociación estratégica desde la primera Cumbre bilateral celebrada en Río de Janeiro, Brasil en 1999.

A partir de entonces, las relaciones comerciales, proyectos, programas de cooperación entre países de nuestra región y la UE, se han ido fortaleciendo. Sin embargo, tras 16 años, queda mucho por hacer en cuanto a la relación birregional.

UNA MIRADA A LAS RELACIONES ECONÓMICAS
Según el documento La Unión Europea y América Latina y el Caribe ante la nueva coyuntura económica y social de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) elaborado para la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Celac y la UE, el comercio birregional se acercó a los 265 000 millones de dólares en el 2014, después de haber alcanzado en el 2013 su nivel máximo, de 278 000 millones de dólares.

Precisamente, el conjunto de países de la UE constituye  el segundo socio comercial de nuestra región, después de Estados Unidos, aunque las exportaciones hacia Europa decayeron de 24,6 % (del total de sus exportaciones) en 1990 a 13,6 % en el 2011, refirió Prensa Latina.
Otro de los indicadores económicos refleja que América Latina y el Caribe es uno de los principales destinos de las inversiones europeas. En el 2011 los flujos de inversión directa ex­tranjera (IDE) del bloque europeo en la región al­­canzaron 153 000 millones de euros, un alza de 28% en comparación con el 2010, un nue­vo ré­cord histórico, según indican las cifras ofi­ciales de la Cepal.

En la última década el principal inversor europeo en América Latina y el Ca­ri­be­con­ti­núa siendo España, cuyos montos representan alrededor de 40% del total del flujo de inversiones de la UE hacia la región entre el 2006 y el  2012, se­guidas por las inversiones de origen fran­cés y alemán.

Por su parte, Brasil continúa siendo el ma­yor receptor de inversión extranjera directa en Amé­rica Latina y el Caribe seguido por Mé­xi­co y Chile.

De manera general, el comercio con la UE fue equilibrado desde el 2000. Sin embargo, luego de la explosión de la crisis financiera in­ter­nacional en septiembre del 2008 se afectó con­siderablemente el desarrollo de los in­ter­cambios comerciales birregionales.

Las exportaciones de bienes de la región a la UE continúan concentrándose en las materias pri­mas y en derivados de bajo contenido tec­no­ló­­gico. Entre ellos, minerales de hierro y sus concentrados, soja, café, bananas, ferroníquel, atún,  car­­­ne­ de bovino y residuos de los aceites. Mientras las importaciones son, principalmente, productos industriales, lo cual constituye un importante desequilibrio.

NUEVOS DESAFÍOS
A partir de este escenario, los retos birregionales consisten en buscar un incremento del comercio bilateral, la inversión y la integración de los mercados a través de unas relaciones que resulten beneficiosas para ambas partes.

Para la Cepal, es preciso favorecer el equilibrio entre las estrategias empresariales y los objetivos de desarrollo de los países receptores de inversión extranjera directa para aprovechar mejor las potencialidades de estos flujos.

En este sentido es necesario ge­ne­rar políticas pú­blicas que articulen objetivos ma­cro­eco­nó­­micos, productivos, sociales y am­bientales para fa­vorecer la diversificación y so­fisticación de la es­­tructura productiva y la inclusión social, con­clu­ye la Cepal.

Por tanto, esta Cumbre empresarial representa una oportunidad para generar un am­biente propicio y permitir que representantes de la industria europea y sus homólogos la­ti­no­a­me­­ricanos y caribeños colaboren a favor de una mayor inversión en la industrialización de sus economías, la creación de empleo, en par­ticu­lar para los jóvenes, la capacitación profesional, la enseñanza superior y la formación técnica y el fomento de la innovación y el crecimiento económico.

Tomado de Granma

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