Música para parrandear

Mientras se celebran los 500 años de Remedios, si se habla de la ciudad hay que mencionar las Parrandas, y si de parrandear se trata, la música es la invitada de honor.

Cuando por estos días Remedios acapara la atención de nativos y foráneos que se aprestan a celebrar su medio milenio, resulta imposible obviar un elemento inherente a su cultura: si se habla de la ciudad hay que mencionar las Parrandas, y si de parrandear se trata, la música es la invitada de honor.
Cuentan que casi 50 años después de iniciada la popular fiesta, allá por 1871, ya existía el repique conformado por una agrupación, que hasta hoy, recorre las calles varios meses antes de llegar diciembre.
Es casi seguro que el fraile Francisquito no pensó jamás que aquel llamado inocente a la misa del gallo, compuesto solo de latas y palos y piedras, se convertiría después en una de las tres celebraciones más importantes de Cuba, junto a los Carnavales de Santiago y las Charangas de Bejucal.
Y que, declaradas Patrimonio Cultural de la Nación en el 2013, evolucionaría cada uno de sus elementos hasta poseer, incluso, una melodía propia que la distingue entre todos los jolgorios del mundo.
Porque es un hecho, en las Parrandas de Remedios la sonoridad más que simples notas lanzadas por instrumentos, constituye un personaje protagónico de la noche del 24 de diciembre.
Cada barrio, aún con artefactos similares (cencerros, rejas, etc.), interpreta con un estilo propio y hasta es fácil distinguir si es del Carmen o de San Salvador.
Pero el plato fuerte de corcheas y claves de sol llega con los piquetes que acompañan las entradas de ambos bandos y anuncian las carrozas y trabajos de plaza.
Dice Erik González Bello, especialista del Museo de las Parrandas Remedianas, que fue 1880 el año que marcó la conformación definitiva de estos grupos, herencia de la música tradicional cubana.
La peculiaridad recae en el hecho de que en la octava villa se redoblan los instrumentos a fin de que se escuchen en la multitud.
Los piquetes son los que entonan las polcas, melodías autóctonas de Remedios, mezcla de África y de Europa, himno que identifica a carmelitas (El Carmen) y sansaríes (San Salvador).

Según el propio González Bello fueron los músicos remedianos de origen africano, Laudelino Quintero y Perico Morales, los que componen en 1880, las polcas que llegan hasta la actualidad y que marcan pautas dentro de la costumbre popular.

Sí, esas mismas que se escuchan ahora en aquella esquina y que corroboran que son de las Parrandas de Remedios; pues aunque no sea diciembre, todo cabe en una ciudad que en unos pocos días celebrará 500 años de existencia.

 

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