Cuba, fortaleza, principios y decisiones…

Cuba vs Bloqueo

Tomado de Dominicanos Hoy

El décimo mes del año inició con una noticia de Associated Press (AP), que parecería inaudita años antes: “Increíble pero cierto: EEUU podría no votar en contra de propuesta de Cuba en la Organización de Naciones Unidas (ONU), contra el bloqueo”.

Ampliaba el texto que tras la reunión de los presidentes de Cuba, Raúl Castro y de Estados Unidos, Barack Obama, se hablaba de una posible visita de este último a la mayor de las Antillas y que en las votaciones, el próximo 27 de octubre, en la ONU, sobre el levantamiento del bloqueo, “se prevé que EEUU se abstenga por primera vez en 50 años”.

Resaltaba, además, la nota que “por primera vez, Estados Unidos podría estar dispuesto a aceptar una condena de Naciones Unidas al bloqueo económico, comercial y financiero del país sobre Cuba sin presentar batalla…”, y mencionaba a “cuatro funcionarios del ejecutivo que no estaban autorizados a hablar en público sobre asuntos internos delicados y reclamaron anonimato”, quienes aseguraron que aunque “todavía no se ha tomado una decisión al respecto, la simple consideración de la abstención es un hecho sin precedentes. Seguir adelante con la idea sacudiría tanto a Naciones Unidas como al Congreso en Washington”.

Nada ha sacudido tanto como el Bloqueo…

Aunque muchos lo denominan embargo, para quienes han vivido en la Isla grande desde el año en que triunfó la Revolución  y todas estas décadas que han transitado desde aquel primero de enero de 1959, resulta imposible dejar de mencionar con un rictus amargo el término “bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por EE.UU. contra Cuba desde hace más de 50 años”, el más largo en la historia de la humanidad…

En verdad, desde el 3 de enero de 1961, cuando Estados Unidos rompió relaciones diplomáticas con Cuba comenzó un sinnúmero de hostilidades y sanciones económicas; pero oficialmente fue el 3 de febrero 1962, mediante un decreto del presidente John F. Kennedy, que se instauró el bloqueo, con la prohibición de exportación e importación de mercancías procedentes de territorio norteamericano; el comercio con subsidiarias de compañías estadounidenses en terceros países; la visita de los turistas de esa nación a Cuba; unido esto a la negación del uso del dólar para las transacciones financieras con otros países, y el no acceso de buques y aviones cubanos a territorio de EE.UU.

El 5 de mayo del 2000 la Sala Primera de lo Civil y lo Administrativo del Tribunal Popular Provincial de la Ciudad de La Habana dictó la sentencia 47, correspondiente al Ex­pe­diente Civil número 1, radicado en virtud de la “Demanda del Pueblo Cubano contra el Gobierno de Estados Unidos” por los daños ocasionados, interpuesta por organizaciones sociales y de masas del país.

El texto resumía, con alegatos irrefutables, la culpabilidad del Gobierno estadounidense en sistemáticas acciones contra el pueblo cubano. Peritos y testigos demostraron las pérdidas de los mercados, “debido a que el 70 % del intercambio comercial cubano se realizaba con ese país”.

En un continuo discurrir por leyes como la Torricelli, en 1992, la Helms-Burton, entre otras, finalmente hubo algunos gestos de distensión, como ocurrió en 2009, cuando la administración de Barack Obama decidió cancelar las sanciones impuestas por George W. Bush sobre los viajes a la isla y las remesas de quienes viven en EE.UU., como respuesta a la resolución de la Asamblea General de la ONU, del 28 de octubre de 2008, que exigía la supresión de las restricciones; sin embargo, en septiembre de 2013,  se prorrogaron por un año más las sanciones comerciales impuestas, con el fin de mantener el bloqueo.

No podría escribirse jamás lo suficiente sobre los incontables perjuicios que generó la política subversiva de Estados Unidos contra Cuba, incluyendo los elevados costos de la guerra biológica desatada desde 1962. En el año 2000  se supo que el bloqueo había cercenado 15 años de desarrollo, a un costo aproximado entonces  de 67, 093,2 millones de dólares.

En el informe de 2014, del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex) de Cuba, sobre la resolución 68/8 del 2013 de la Asamblea General de la ONU, titulada “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, se expresa que a precios corrientes esta cifra ascendía ya a más de 116, 880 millones de dólares norteamericanos. Tomando en cuenta la depreciación de la moneda frente al valor del oro en el mercado internacional, era de 1, 112, 534, 000 000 de dólares, tal y como publicó el periódico Granma.

Pese a todo…

Fueron incontables los “malabares”  y extraordinarias formas en que el pueblo cubano continuó su obra y vida, bajo la dirección de Fidel Castro, de quien el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo, tras inaugurar la sesión plenaria de la II Cumbre de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) en La Habana, estar “profundamente impresionado por la espiritualidad y fortaleza física”; por su “extraordinaria capacidad, no solo de liderazgo”; sino, además, “por su visión”.

También en esta oportunidad  el secretario general  de la ONU se entrevistó con el actual presidente de Cuba, Raúl Castro, quien asumió la dirección del país el 24 de febrero de 2008, según decisión de la Asamblea Nacional y también como primer secretario del Comité Central del Partido (CC PCC), desde cuyos cargos ha dirigido el esfuerzo de su administración al perfeccionamiento del modelo del Socialismo en la Isla. .. Según sus propias palabras, con la convicción de que el pueblo continuará la obra de Fidel, aun cuando ya no esté físicamente. “Aunque siempre lo estarán sus ideas, que han hecho posible levantar el bastión de dignidad y justicia que nuestro país representa”, afirmó el 31 de agosto de 2006, cuando  Fidel, en su Proclama al pueblo de Cuba delegó en él las funciones de primer secretario del CC PCC, a pesar  de dicha designación, Raúl mantuvo su condición de segundo secretario, reiterando que “el liderazgo y ejemplo de Fidel son prácticamente insustituibles”.

Han transcurrido muchos años desde entonces hasta la fecha, y pese a las vicisitudes y carencias, el humanismo solidario del pueblo cubano ha trascendido mares y continentes. El concepto martiano de  Patria es Humanidad se traduce en la ayuda desinteresada que retroalimenta al personal médico, paramédico, docentes y miles de  profesionales más.

Sobre todo la colaboración médica “constituye un elemento cardinal en el reconocimiento y respeto internacional que ha ganado Cuba en el mundo en los últimos 50 años, como esencia del proceso revolucionario cubano y de las ideas de Fidel”.

El ejemplo más reciente tuvo lugar tras el paso de la tormenta tropical Erika por Dominica, que dejó  decenas de fallecidos y una cifra similar de desaparecidos. Ante los severos daños a la infraestructura del país, el pueblo y gobierno dominico recibieron la tradicional ayuda cubana.

La brigada estuvo integrada por 16 miembros de la Brigada Henry Reeve y 5 ingenieros de la Unión Eléctrica y del Ministerio de la Construcción. El personal de la salud se desplegó de inmediato por las regiones del país más afectadas.

Así ha sido durante muchas décadas. El diario estadounidense The Washing­ton Post destacó la importancia de la presencia médica de Cuba a los países africanos que sufren los embates del virus del ébola, después que 165 profesionales de la isla llegaron a Freetown, Sierra Leona, y bajo el titular de “En la respuesta médica al Ébola, Cuba está golpeando muy por encima de su peso”, este periódico, que alcanza una tirada de casi medio millón de ejemplares diarios, abordó la colaboración sa­nitaria cubana en África occidental, a solicitud de la Organi­zación Mun­dial de la Salud (OMS).

Vuelta a la página y el “fenómeno Francisco”

El 17 de diciembre de 2014, Washington reconoció públicamente  el fracaso de la política de aislamiento hacia la mayor de las Antillas  y anunció una serie de medidas para la suspensión del “embargo económico unilateral”.

La prensa internacional se hizo eco de la decisión de Obama de normalizar las relaciones diplomáticas entre La Habana y Washington. Los dos países reabrieron sus embajadas en ambos territorios y dentro de sus poderes presidenciales, el mandatario instó al Congreso a derogar el bloqueo establecido hace ya 54 largos años.

La Casa Blanca explicó que Obama y Castro discutieron “los pasos que Estados Unidos y Cuba pueden tomar, juntos e individualmente, para avanzar en la cooperación bilateral”. El gobierno cubano “hizo hincapié en la necesidad de expandir su ámbito de aplicación y derogar, de una vez por todas, la política de bloqueo en beneficio de ambos pueblos”.

Raúl Castro subrayó que el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos “no quiere decir que lo principal se haya resuelto: el bloqueo económico, comercial y financiero, que provoca grandes daños económico debe cesar…Ahora llevamos adelante la actualización de nuestro modelo económico para construir un Socialismo próspero y sostenible y sin renunciar a uno solo de nuestros principios”, enfatizó.

Ninguno de los comunicados mencionó la votación en Naciones Unidas. Sin embargo, tal y como ha sido durante los últimos 23 años, Cuba presentará una resolución en la próxima Asamblea General criticando el bloqueo y pidiendo su fin. El año pasado, la propuesta cubana se aprobó por 188 votos a favor, frente a dos en contra, pues solo Israel respaldó a Washington. Este año tendrá lugar la primera votación desde el cambio de política estadounidense hacia Cuba.

Sin duda alguna, Jorge Bergoglio, el primer papa latinoamericano,  ha jugado un papel clave en el acercamiento entre las dos naciones. Su visita a Cuba, primero, y a Estados Unidos, después, estuvo matizada por pronunciamientos que conmovieron a católicos, protestantes, laicos y todas las personas sensibles que escucharon sus puntos de vista sobre el drama de los inmigrantes, el cambio climático, la paz, abrir la Iglesia a los pobres y la práctica de la Doctrina Social.

De nada sirvió el odio de algunos como el -representante Paul Gosar, un republicano, y “católico” de Arizona, quien anunció que boicotearía el discurso de Bergoglio en el Congreso. “Cuando el papa decide actuar y hablar como un político de izquierda, entonces puede esperar ser tratado como tal”, formuló y a estas adversas opiniones se sumaron las del senador Marco Rubio, de origen cubano, exbautista y ahora “católico”, aspirante a la presidencia de los Estados Unidos quien desafió en un artículo al Pontífice por su decisión de viajar a Cuba, antes de Estados Unidos: “El régimen de Castro no tiene ningún poder sobre los derechos que Dios les ha dado”.

La periodista cubana Rosa Miriam Elizalde, quien estuvo entre el equipo que acompañó al papa en el avión que lo llevó desde Santiago de Cuba a Washington, expuso en CubaDebate: “El Presidente de Estados Unidos intercaló una frase que quedará como una de las más cuidadosas y despejadas de sus ya múltiples comentarios sobre la Isla, desde el 17 de diciembre de 2014:

“Santo Padre, estamos agradecidos por su inestimable apoyo a nuestro nuevo comienzo con el pueblo cubano, que ofrece la promesa de mejores relaciones entre nuestros países, una mayor cooperación en todo el continente y una vida mejor para el pueblo cubano.”

Francisco le respondió con un agradecimiento: “Los esfuerzos realizados recientemente para reparar relaciones rotas y abrir nuevas puertas a la cooperación dentro de nuestra familia humana constituyen pasos positivos en el camino de la reconciliación, la justicia y la libertad”.

Y cuando Elizalde preguntó a Su Santidad su criterio sobre el bloqueo de los Estados Unidos a Cuba y si hablaría de ello ante el Congreso, este respondió: “El problema del bloqueo es parte de la negociación. … Es una cosa pública que va en camino de las buenas relaciones que se van buscando. Mi deseo es que se llegue a buen término, que se llegue a un acuerdo que satisfaga a las partes”.

Era la primera vez, razona la también editora de CubaDebate,  en 17 años, que un Papa llamara al bloqueo por su nombre, y no con el sesgado término de “embargo”.

Desestabilización versus  integración AL

Después de que se tomara la decisión de construir el Canal de Nicaragua, el Departamento de Estado de EE.UU. empezó a materializar su plan de desestabilización de América Latina y justificó su intervención en los asuntos de los países de la región alegando preocupación por la presunta violación de los derechos humanos en la zona, asevera el periodista y politólogo Ígor Ignátiev en sus acostumbrados artículos de opinión, divulgado en RT Sepa Más, el pasado 21 de julio.

Según el especialista, no hace tanto tiempo se intensificó el control del “supuesto tráfico de drogas en Brasil y Venezuela, y ahora le ha llegado el turno a Ecuador. El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, por su parte, ha declarado durante la emisión del programa Kartina mira’ (‘Imagen del mundo’), en el canal de televisión RTR-Bielorrusia, que Ecuador también siente la presión de EE.UU. en materia de derechos humanos y la intervención de grupos radicales estadounidenses de extrema derecha destinados a desestabilizar la sociedad”.

La misma situación, de acuerdo con Ignátiev, se puede observar en Argentina, Bolivia y Venezuela. El experto dice que en este caso Washington utiliza su estrategia común de traer inestabilidad en la región, agitar el escenario político, y con ello bloquear el flujo de las inversiones de otros países.

Para el doctor en Economía Alfredo Serrano, “el proceso paulatino de desdolarización en la acumulación mundial de reservas, desde el 71,1% en el año 2000 al 60,7% en el 2011,  está amenazando la posición exclusiva dominante del dólar, algo que va a conllevar graves problemas al país más endeudado del mundo”.

En su artículo publicado en la web de TeleSur, Serrano reflexiona : “A este proceso se suma el cada vez más significativo intercambio comercial en monedas propias entre muchos países, el continuado proceso estructural de desindustrialización en EE.UU. y la pérdida de control por parte de las transnacionales con sede en EE.UU. de las cadenas globales de valor”, apunta.

“La economía en América Latina es otra, que ha puesto fin a las décadas perdidas neoliberales, generándose un nuevo sentido común de época que hace que la mayoría social siga eligiendo estas propuestas políticas de cambio frente a guerras económicas, fondos buitre, agencias de calificación de riesgos, editoriales de ‘The Economist’ o ‘The Wall Street Journal’”, concluye.

Pero la  América Latina,  pese a los aires fuertes que golpean su escudo regional, ha logrado, no solo avanzar en la recuperación soberana de sectores estratégicos, si no que, en el decir de la presidenta de Argentina Cristina Fernández de Kirchner: “Latinoamérica nunca ha estado tan integrada como ahora. Jamás, ni regionalmente, ni globalmente”, dijo la mandataria en su discurso durante la Cumbre de la Celac, donde  ponderó su satisfacción por la presencia de Cuba “de vuelta, sentada entre todos los países de América” gracias al “empecinamiento de la Unasur y de la Celac para decir que no había nueva Cumbre de las Américas si Cuba no estaba presente”.

Según Fernández de Kirchner, el presidente de EE.UU., Barack Obama, tuvo que “aceptar la realidad”, reconocer que Cuba estaba allí después de décadas de bloqueo, “y toda Latinoamérica rodeándola para que pudiera estar”.

Resulta imposible aquí dejar de mencionar a quien fue “motor de la integración latinoamericana y caribeña”: El líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez Frías, quien pronunció en 2001 aquellas imperecederas palabras: “Queremos un modelo que nos integre de verdad. No un modelo que nos desintegre (…) Por tanto, con mucha modestia y humildad proponemos desde Venezuela, a los caribeños y a los latinoamericanos, que vayamos pensando de una buena vez en otra alternativa…”.

En esos momentos ya Cuba y su líder histórico, Fidel Castro, habían alertado y gestado un movimiento en el hemisferio en contra de la propuesta estadounidense de libre comercio (ALCA). Ambos compartieron la visión de Simón Bolívar y José Martí, e impusieron la necesidad de la unidad para superar los problemas de la región.

Y entonces nació la propuesta de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA); y poco después, la alianza Petrocaribe, en junio de 2005, cuyo acuerdo permitió a las naciones del Caribe comprar hasta 185 mil barriles de petróleo por día en condiciones ventajosas; y en mayo de 2008, vio la luz la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), “(…) para garantizar la continuidad de nuestras nacientes repúblicas, de la independencia suramericana“; a lo que siguió la Comunidad de Naciones Latinoamericanas y del Caribe (Celac), “organismo compuesto por los 33 Estados de Centroamérica, el Caribe y Suramérica, creado en 2010, con el objetivo de fomentar la integración regional, sin la influencia de EE.UU. y Canadá”.

Ante el  fallecimiento de Hugo Chávez, aquel 5 de marzo de 2013, Fidel escribió: “Ni siquiera él mismo sospechaba cuán grande era”, y lo despidió con un “Hasta la victoria siempre, inolvidable amigo”.

De muchas maneras, cuanto acontece ahora tiene el espíritu del héroe bolivariano y su mirada certera sobre los suelos de Nuestra América, como la nombró Martí. Porque resultó imprescindible en su legado “contribuir al desarrollo de una nueva geopolítica internacional en la cual tome cuerpo un mundo multicéntrico y pluripolar que permita lograr el equilibrio del universo y garantizar la paz planetaria”, tal y como se lee en el blog “Chávez corazón de mi patria”.

Nuevos tiempos…

Sin duda alguna, nuevas y difíciles épocas se abren para la historia de Cuba, aun cuando su fortalecimiento significa que seguirá siendo tronco y ramas que se extenderán hacia las otras naciones de la región y del mundo, como ha sido durante más de medio siglo de difícil y heroica existencia, la sabía frase martiana se abre paso entre “… los que aman y construyen y los que odian y destruyen”.

De un lado, la solidaridad ha sido constante desde los más disímiles puntos del orbe y voces en todos los idiomas se han alzado, como la organización Engage Cuba, quien dio a conocer este 7 de octubre un comunicado de su presidente James Williams, referido a la visita de la secretaria de Comercio Penny Pritzker, donde se lee: “A la vez que aplaudimos este viaje, consideramos absurdo que la política de Estados Unidos prohíba a nuestra propia secretaria del Comercio promover las exportaciones estadounidenses durante su viaje a Cuba. El Congreso debe hacer su trabajo y levantar el embargo para un mejor fortalecimiento de los negocios en ambos países”.

De la otra orilla, grupos como las Damas de Blanco y otras organizaciones,  dirigidos y pagados por la extrema derecha de Miami, para obstaculizar el buen desenvolvimiento de la reanudación de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, se desmoronan por contradicciones internas.

Un ejemplo de ello es lo informado a principios de septiembre por la agencia EFE, y El Nuevo Herald, quienes describen que integrantes del grupo abandonaban sus filas por discrepancias con Berta Soler, su otrora líder “por la forma en que las representaba…Sin contar con todas las mujeres, sin llevar a consenso nada, es la única persona absoluta en dar los viajes, en dar los cursos, ella es la absolutista para todo”, decía el texto, y agregaba otro punto del conflicto: “No se ha hablado con las mujeres de los premios ni se ha repartido el dinero de los premios, ella dice que está en un banco de Miami pero bueno no se sabe nada de eso”.

Cuando el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz intervino en la cumbre de la ONU, dejó claro que “pese a la persistencia de esa política que ha provocado pérdidas millonarias a la isla caribeña, Cuba llega a la cita de la ONU con el cumplimiento de todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio. “Y no sólo eso. Raúl Castro aseguró, además, que Cuba continuará solidarizándose con aquellas naciones que lo necesiten y en particular con las naciones hermanas del continente, frente a los continuos ataques de la ultraderecha internacional”, resaltó Carlos Medina Viglielm, en  Nueva Trinchera, bajo el título: Cuba: “Lo que no te mata”.

“Reafirmamos el compromiso con los principios de la carta de ONU y el derecho internacional de resolver las diferencias de forma pacífica y con la convicción de que el pleno derecho de todo Estado a elegir su sistema económico, político, social y cultural es una condición esencial para asegurar la convivencia pacífica entre las naciones. Reclamamos que estos principios sirvan de base a otros estados”, señaló Raúl Castro en este su primer discurso ante la ONU, y ratificó:

“Para mejorar los lazos con EE.UU. no renunciaremos a nuestras ideas… Con las relaciones con EE.UU. continuaremos nuestros esfuerzos por la paz… Nunca nos hemos propuesto que EE.UU. cambie su sistema político, y exigimos respeto al nuestro”

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