ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA: LA DICTADURA DE WALL STREET.

Hillary Clinton

JUANGUALBERTO CUBAS / CANARIAS-SEMANAL.ORG.

Este suele ser el tipo de noticias que personas convencidas de las bondades de la “democracia representativa”, y sus sistemas pluripartidistas de actividad política, no tienen en cuenta a la hora de juzgar el marketing político con el que son lanzados los candidatos que después ellos “eligen libremente”.

Son esas noticias que ponen al descubierto para quién se gobierna realmente y de qué sirve el voto “ciudadano”.

En la carrera por la candidatura del Partido Demócrata para la elección presidencial, el senador Bernie Sanders puso a su oponente Hillary Clinton en un verdadero aprieto, al recordarle que Wall Street es el principal contribuyente de su campaña.

“Posiblemente – dijo Sanderssean tontos y no saben qué van a sacar, pero yo no lo creo”.

El argumento defensivo de Hillary Clinton fue enteramente justificativo.

Se centró en decir que los donativos que ha recibido de Wall Street se deben a que ella trabajó para ayudar a reconstruir el sector financiero tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 y buscó atender “los abusos que llevaron a la crisis económica”.

Rápidamente, Clinton pasó de la defesa al ataque y acusó a Sanders de querer “impugnar” su “integridad”.   “Eso fue bueno para Nueva York y bueno para la economía y fue una forma de responder a los terroristas que atacaron a nuestro país”– recalcó Clinton.

Las reacciones a la respuesta que dio la ex secretaria de Estado de EE.UU. en el debate no se hicieron esperar.  Al punto que la candidata se vio obligada a responder a un usuario que, a través de la red Twitter, la criticó por mencionar los atentados terroristas para justificar las contribuciones de los grandes capitalistas de Wall Street a su campaña.

“Bueno, lamento que quien haya tuiteado eso tuviera esa impresión, porque en mi primer periodo (legislativo) trabajé muy de cerca con los neoyorquinos después del 9/11 para  la reconstrucción de la ciudad”– escribió Clinton.

Al reflexionar sobre estos episodios, donde la figura de Hillary Clinton se podría sustituir por la de cualquier otro representante del establishment político, debemos recordar que cuando se controla el capital ya no importa quién promulga formalmente las leyes, ni quiénes ocupan los puestos de los distintos poderes del Estado capitalista, por más separados que éstos parezcan estar. Así funciona, realmente, la representación teatral de la llamada “democracia” burguesa.

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