“El presidente Barak Obama visitará Cuba”

Blanche Petrich/La Jornada

Durante la primavera del año próximo, a más tardar, el presidente Barak Obama visitará Cuba. “Eso creo, y muchos en Estados Unidos pensamos que así será. El mandatario no va a querer perder la oportunidad de convertirse en el primer jefe de Estado de Washington en pisar la isla desde la revolución”, asegura Peter Kornbluth, coautor del libro Diplomacia encubierta con Cuba.

En este recuento de las negociaciones secretas entre Washington y La Habana, de autoría de Kornbluth –director del área de análisis de la organización Archivos de Seguridad Nacional, especializada en investigaciones basadas en documentación desclasificada– y William LeoGrande –catedrático de la Escuela de Relaciones Internacionales en la capital estadunidense y ex asesor del Partido Demócrata– se revela que el líder de la revolución cubana extendió una rama de olivo a cada uno de los presidentes con los que le tocó lidiar: 10 mandatarios, desde los tiempos de John F. Kennedy. Sigue leyendo

The New York Times: Nueva crisis de la migración cubana.

Wiliam M. LeoGrande/The New York Time

El callejón sin salida creado en las últimas semanas, en la cual han quedado atrapados cientos de emigrantes cubanos en la frontera de Costa Rica con Nicaragua, mientras intentaban llegar a los Estados Unidos, es muestra fehaciente de que la política migratoria de Washington hacia Cuba ya no es sostenible.

De no cambiarse, podría generar una crisis similar a la del puente marítimo del Mariel en 1980 o la crisis de los balseros en 1994 —si es que ya no ha comenzado a producirse.

La actual política, basada en los acuerdos migratorios negociados con La Habana en 1994 y 1995, compromete a los Estados Unidos a admitir por lo menos a 20 000 inmigrantes legales cubanos cada año, y devolver a los emigrantes cubanos que sean interceptados en el mar en su intento por entrar ilegalmente a los Estados Unidos.

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La Revolución bolivariana no está acabada.

Un grupo de opositores festejan la jornada electoral con banderas de EE.UU por las calles de Caracas este 6 de diciembre de 2015. Foto: Carlos Becerra/ Bloomberg

Rosa Mirian Elizalde/Desbloqueando Cuba

Es un delito regodearse con la desdicha ajena, particularmente si ocurre en medio de una tormenta perfecta de mentiras y sandeces sobre Venezuela que ha girado, un día tras otro, con la clara intención de engullirnos. Ignacio Ramonet lo explicaba muy bien anoche en Telesur, cuando todavía no se conocían los resultados de las elecciones legislativas, que dio la mayoría simple a la oposición. La Revolución bolivariana no está acabada, ni mucho menos, aunque desde arriba, de las transnacionales mediáticas y de las élites políticas, solo llueva fango sobre ella. Sigue leyendo

Venezuela: las dos tácticas de la derecha.

Atilio Borón

Mucho se ha hablado de que la derecha no hizo campaña para las elecciones del Domingo 6 de Diciembre en Venezuela. No es así. En realidad, la MUD (Mesa de Unidad Democrática) trabajó intensamente para tratar de derrotar al gobierno de Nicolás Maduro. Sólo que su campaña no la hizo en el terreno electoral, porque es un espacio en el cual ha sido sistemáticamente derrotada desde el triunfo del Comandante Hugo Chávez Frías en las elecciones presidenciales de Diciembre de 1998.

Su táctica ha sido otra: promover el desabastecimiento programado de artículos de primera necesidad para, de ese modo, desatar la ira popular en contra del gobierno; “calentar la calle” mediante provocaciones, el terrorismo mediático y la desinformación; establecer vínculos y articular acciones desestabilizadoras dentro del país con la ayuda del paramilitarismo sudamericano comandado por Álvaro Uribe Vélez desde Colombia; y contribuir a una campaña internacional, de una intensidad y coberturas muy pocas veces vista en la historia, para satanizar al gobierno bolivariano, distorsionar las informaciones sobre lo que está ocurriendo en ese país y reclutar, bajo las órdenes de José M. Aznar en su calidad de lugarteniente de Washington, una legión de presuntos guardianes de la democracia que con sus escritos y conferencias atacan sin cesar, desde los medios hegemónicos, al gobierno de Nicolás Maduro. Sigue leyendo