Compotas que saben a dignidad y coraje. #Cuba

Girón - mercenarios

Antonio Fernández Verdut*

Según consta en diversos documentos consultados y de acuerdo a la interpretación más íntima, la compota proviene de la conserva de una fruta que es cortada en trozos y que luego se coacciona con materias azucaradas. En Cuba la compota tiene un valor especial, no solo por ser compota sino porque constituye un símbolo si se conoce bien la historia – esa que Barack Obama pretende dejar a un lado-.

Abril no es solo el cuarto mes del año, aunque para muchos eso sea suficiente. Abril no es ni tan siquiera, aquella canción de Amaury Pérez cuando dice “acuérdate …”. O mejor digo, abril para mí, no es nada de eso, sino es el mes en que los hechos hablaron por sí mismos.

No puedo decir que lo viví, pero lo siento como si lo hubiera hecho, porque la vida me permitió conocer a muchos que estuvieron al pie del cañón y no sólo eso, sino que estaría dispuesto a prescindir de mi vida si fuese necesario en una ocasión como aquella que se vivió desde el mismo día 15 hasta el 19 de abril de 1961.

Tal vez muchos no conozcan, pero en ese contexto para entonces, también se libraba una batalla en la ONU cuando en la mañana del propio día 15 de abril de 1961, Frederik H. Boland, presidente de turno de la sesión en Naciones Unidas dio la palabra a Raúl Roa, representante de Cuba y quien escudándose en una cuestión de orden ante los presentes, denunció los bombardeos a los aeropuertos cubanos por parte de aviones norteamericanos procedentes de ese país o de países centroamericanos lacayos de este. De acuerdo a las normas establecidas, no sería hasta el 17 de abril que Cuba tendría la palabra para discutir una denuncia sobre las últimas agresiones de Estados Unidos a la Isla.

Ante los efectos, el presidente de la Asamblea General advirtió al representante cubano que el punto que tocaba no era una cuestión de orden, sino de fondo y que por tanto no podía hacerlo de esa forma. Roa le dio las gracias y agregó que no le era posible retirarse sin acusar al gobierno imperialista de Estados Unidos y los hechos que “ponen en riesgo la paz y la seguridad internacionales”. Ante un nuevo llamado de atención, Roa exclamó: “Ya lo he dicho y me retiro”.

El ataque a Playa Girón, una invasión orquestada por los Estados Unidos con la finalidad de derrocar a la Revolución Cubana, costaría la vida de miles de cubanos y se convertiría en la primera derrota del imperialismo yanqui en América Latina, luego de 72 horas de intenso combate.

Casi un año después, entre el 24 de marzo y el 4 de abril de 1962, se celebraría un juicio sumarísimo, en el que fueron sentenciados más de un millar de mercenarios.

En el proceso, que tuvo como sede al Castillo del Príncipe en La Habana, se pusieron al descubierto los detalles de la artera agresión planificada, financiada y organizada desde mayo de 1960.

Casi al año exacto de la invasión, el 7 de abril de 1962, el tribunal dictó sentencia por el delito de traición contra los mercenarios capturados, a quienes se les condenó a pagar altas indemnizaciones y como subsidiarias a penas de hasta 30 años de cárcel “con trabajo físico obligatorio hasta que sea satisfecha la indemnización”. Los mercenarios capturados en Playa Girón y sus alrededores, al ser sancionados legalmente por ese delito, también perdieron la ciudadanía cubana.

Meses después de ese propio año, luego de llegar a un acuerdo, el gobierno de los Estados Unidos accedió a indemnizar a Cuba por los daños ocasionados a cambio de los prisioneros de guerra, cifra que ascendió a 62 millones 300 mil, y que fue sustituida por su equivalente en medicinas y alimentos para niños; y dentro de este último: las compotas. Y eso sí caló en la gente.

El Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, dijo en aquella ocasión: “Tuvieron que aceptar el pago de la indemnización y por primera vez (…) en su historia, el imperialismo pagó una indemnización de guerra.” Y aunque a Estados Unidos le quedó por pagar dos millones de dólares en aquella época, los mercenarios ante los ojos del mundo fueron intercambiados por compotas.

Según consta en documentos no oficiales y de acuerdo a la interpretación más íntima, la compota proviene de la mismísima gloria y sabe para mí, sin importar la fruta que sea, a dignidad y coraje.

*Coloborador Blog Miradas Encontradas

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3 pensamientos en “Compotas que saben a dignidad y coraje. #Cuba

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