El Presidente #BarackObama y la Caperucita roja. (I)

Obama Cuba

Ricardo Estévez*

Seguramente todos los que lean estas líneas recuerdan el cuento de la Caperucita Roja. Cuando niño lo escuché en más de una ocasión en las versiones pueblerinas de mis abuelos y de mis padres. De mayor, con un poco más de letras en “mis entendederas”, aprendí que mucho antes de las narraciones de mis abuelos, existió una primera de un francés llamado Charles Perrault en un libro titulado “Cuentos de mamá Oca”, que luego de sufrir varias transformaciones apareció nuevamente en un libro de los hermanos Grimm, de nacionalidad alemana, titulado “Cuentos para la infancia y la juventud”.

Como es conocido, en ambas versiones Caperucita, que es una niña inocente y confiada, va a casa de su abuela a llevarle alimentos y a pesar de las recomendaciones de su madre, se distrae por el bosque y se deja embaucar por un seductor lobo que le propone el juego de competir para ver quien llega primero a casa de la abuela. Como era de esperar el pícaro lobo gana la porfía, llega antes, se engulle a la abuela y después cuando llega Caperucita, la devora también. Después el lobo queda dormido, ronca estridentemente, lo escucha un cazador que llega a la casa, sorprende al lobo, lo mata y le saca a Caperucita y a su abuela del estómago.

El Sr. Presidente llegó a Cuba con la pretendida intención de escribir en Cuba un cuento parecido al de la Caperucita roja. Quizás mal asesorado o tal vez porque no tuvo tiempo de conocer las mil y una versiones que sobre la historia de esa niña inocente se han escrito, no tomó en cuenta que ni él podría compararse con el ladino lobo ni los cubanos tenemos alma de Caperucita roja.

Por cierto, cuando era niño la versión del cuento de los hermanos Grimm que más me complacía, era aquella que improvisaban mis abuelos en la que Caperucita a pesar de mostrarse como un niña buena y candorosa, es muy hábil, valiente y dispuesta, engaña al lobo, lo hace creer que seguirá sus indicaciones, avisa a su padre que es un cazador del bosque, quien espera al lobo en casa de la abuela y lo hace huir con el rabo entre las patas.

Esa versión con otros ingredientes es la que he contado a mis hijos y ellos se la contarán a los suyos y en esas adaptaciones cubanas ya no se trata de cuentos de hadas, sino de historias que se aproximan a la realidad, porque aunque el Sr. Presidente nos recomendó que había que olvidar la historia, la mayoría de mis compatriotas hemos aprendido que el que olvida la historia, corre el peligro de volverla a repetir.

Esta vez quien pretendía repetir la historia del lobo del cuento de marras, vino acompañado de una gran comitiva y tanto el uno como los otros debieron percatarse que el cazador, que ha estado alerta desde siempre, con el apoyo de todas las instruidas Caperucitas del país, lo estaba esperando en compañía de la mayoría de sus coterráneos listos para, entre todos, darle una lección al que intente socavar los principios de convivencia que hemos adoptado por nuestro libre albedrio.

(Continuará)

*Editor del Blog Miradas Encontradas

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2 pensamientos en “El Presidente #BarackObama y la Caperucita roja. (I)

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