El Presidente #BarackObama y Cayo Julio Cesar.

Ramón Bernal Godoy

Hay frases dicha por personas que escenificaron un papel relevante en la historia de la época en que les tocó vivir, que perduran en el tiempo. Alguna tal vez no fue nunca dicha por el personaje al que se le atribuye, pero igual remontan y se repiten una y otra vez, para subrayar algo que en el presente pretendemos recalcar.

Este es el caso de lo que parece ser que dijo Cayo Julio César (100-44 a.C.), general y político romano, creador de los cimientos del futuro sistema imperial romano al final de la República, que se convirtió en dictador del Imperio Romano, hasta ser elegido cónsul en el 48 a.C. A., quién en una oportunidad marchó para reprimir una sublevación en las Galias y dirigir una expedición a Britania y cuando llegó a Britania se le atribuye que dijo “veni, vidi, vinci” (“llegué, vi y vencí”).

Dándole otro significado a la autoritaria alocución que se le imputa al General del imperio Romano; el Comandante en Jefe Fidel Castro, en ocasión de la contundente derrota que sufrieron hace 55 años los mercenarios del imperio yanqui en las arenas de Playa Girón, dijo de forma diáfana y contundente: “vinieron a Cuba pensando que repetirían aquella frase que pronunció Cayo Julio Cesar «llegué, vi y vencí», pero en ese caso la autocrática frase se transformó en esta otra expresión «llegué, vi y nos aplastaron».

El Sr. Presidente de los EE.UU, en su reciente visita a Cuba, tal vez quiso parafrasear a Cayo Julio Cesar, adaptando la frase a sus reales intensiones: “vine, vi y ¿convencí?” y nos estuvo invitando a que olvidáramos nuestra heroica historia. ¿Cómo vamos a olvidar a los combatientes que murieron enfrentando la invasión organizada, entrenada, financiada, dirigida y protegida por aviones de combate y barcos de guerra, que estaban sobrevolando el espacio aéreo cubano y navegando en nuestras aguas territoriales a tiro de ametralladora de nuestras costas?. ¿Cómo pedirles a los familiares y amigos de los que murieron en defensa de nuestra soberanía y de nuestro derecho a construir una sociedad socialista qué olviden a sus deudos?

Mientras que el Sr. Presidente visitaba nuestro país y pronunciaba sus melosas disertaciones, en un lugar del otro Miami se reunían los antiguos integrantes de la brigada mercenaria que desembarcó en Girón, para organizar la “conmemoración” del aniversario de la derrota, profiriendo de paso algunas diatribas e improperios contra el entonces Presidente de los EEUU John F. Kennedy, a quien culpan del fracaso “por no haberles brindado el apoyo militar que habían prometido”. Entonces el Sr. Obama pide a nuestro pueblo que olvide el pasado mientras que los secuaces del imperio que transitoriamente él preside, que continúan actuando a mano suelta por aquellos lares, se regodean recordando lo que no pudieron hacer y planeando los que debieran hacer en el futuro para lograr su objetivo de destruir la Revolución.

Cierto es que algunos de esos soldados de fortuna que han perdido con el tiempo sus ínfulas guerreristas, podrían ahora estar sintonizados en la misma frecuencia que la de su Presidente y aceptar aquello de que lo que se ha hecho hasta ahora para acabar con la Revolución no ha dado resultado por lo que es necesario cambiar las tácticas y tratar de trabajar desde adentro, por las vías de la subversión, la penetración económica y todo eso que el Sr. Presidente intentó vender a los cubanos; pero lo que si debe quedar claro que aquí nadie “se chupa el dedo” y que como dijo Fidel el 23 de febrero del 2001, en la conmemoración del 40 aniversario del INDER: “(…) los hombres mueren, el Partido es inmortal. En este caso sería más correcto decir. Los hombre mueren, los pueblos son inmortales. Las ideas de un hombre pueden desaparecer con él, lo que jamás puede ocurrir es que las ideas encarnadas en el alma y en el corazón de un pueblo puedan morir”.

Sr Presidente Obama, parecer ser que usted vino, vio y ni siquiera convenció… a sus agoreros locales, que como aquellos soldados de fortuna que terminaron cambiados por compotas, participaron en el corro de asalariados organizado por su Embajada para dar cumplimiento a su agenda injerencista.

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