Una mirada a la exploración petrolera en Cuba

CUPETEileen Sosin Martínez/Opciones

Entre los años 2013 y 2015 un equipo de especialistas de Cuba Petróleo (Cupet) y Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) realizó una evaluación regional de la cuenca de la Zona Económica Exclusiva de Cuba en el Golfo de México (ZEEC-GoM).

El objetivo de este estudio fue evaluar, luego de la perforación de cuatro pozos exploratorios, el potencial productor de hidrocarburos de este sector costa afuera de la Mayor de las Antillas, perteneciente a una de las cuencas petroleras más prolíferas del mundo: el Golfo de México.

Los principales trabajos exploratorios en este sector comenzaron en la década de los años 80, cuando bajo el Deep Sea Drilling Project de los EstadosUnidos se perforaron algunos pozos poco profundos en este sector cubano. Hubo escasas evidencias de hidrocarburos en dichos pozos, exploraron menos de 800 metros (m) debajo del lecho marino pero con un tirante de agua entre 2 500 y 3 550 m, sin embargo el objetivo esencial no fue el hallazgo de hidrocarburos, sino investigar el espesor sedimentario debajo del fondo marino.

En el año 2000 la compañía francesa CGG ejecutó una campaña sísmica de más de 7 000 kilómetros (Kms) de 2D, de carácter multicliente, y a partir de 2002 comenzaron a suscribirse contratos de producción compartida con varias compañías extranjeras, las cuales llegaron a sumar más de ocho, entre operadoras y asociadas. Fue la española Repsol quien inició los sondeos de perforación, cuando en el año 2004 se abrió el pozo Yamagua, 25 kilómetros al norte del campo petrolero Boca Jaruco, operado por Cupet. Este primer pozo tuvo indicios o manifestaciones de un petróleo de 19,5°API, generado por una roca de distribución regional en los campos petroleros de Cuba, México y EE. UU., de edad Jurásico Superior. Sin embargo, la ausencia de un sello efectivo dio al traste con la comercialidad de la estructura, por lo que no pudo anunciarse como un descubrimiento.

En el 2012 se llevaron a cabo otras tres perforaciones, por las empresas Repsol, Petronas y PDVSA. Los pozos tuvieron resultados similares, con objetivos geológicos enfocados en los niveles del Cretácico, ya que se buscaban analogías con campos petroleros mexicanos. Se registraron indicios no comerciales de hidrocarburos y los estudios posteriores permitieron correlacionar estos crudos con las rocas generadoras más profundas, del Jurásico Superior. Todos los pozos fueron complejos, perforados en aguas ultraprofundas (más de 1500 m de profundidad del lecho marino).

“La Zona es muy extensa, abarca más de 100 000 kilómetros cuadrados, y se han identificado, de manera hipotética, siete grupos de estructuras petroleras o plays exploratorios, de los cuales el único demostrado es el del cinturón plegado, el cual aporta casi la totalidad del crudo que se extrae en Cuba, pero cuya extensión explorada en el occidente es solo el 5 % de su total. Todavía desde el punto de vista exploratorio quedan muchos trabajos por ejecutarse, sobre todo en materia de perforación de pozos. Existen muchos ejemplos de cuencas petroleras costa afuera que han tenido una historia exploratoria prolongada, donde se han tenido que perforar más de 10 pozos para lograr el primer descubrimiento”, explica López Corzo.

La exploración en aguas profundas y ultraprofundas, como conceptualmente serían en la ZEEC-GoM, tienen actualmente un elemento negativo impactante: los precios del crudo. Se estima que la perforación de un solo pozo en las aguas cubanas puede costar entre 200 y 300 millones de dólares, y que además puedan existir estructuras que contengan entre 100 y 350 millones de barriles de petróleo extraíble, pero se necesitarían varios pozos, más de 10, para extraer estos recursos, por lo que las inversiones estarían en el orden de los miles de millones de dólares, hecho que ha motivado al gobierno cubano a promover la inversión extranjera en esta parte del sector energético. Pero es una tarea solo para grandes empresas, de hecho no son muchas a nivel mundial que pueden operar campos petroleros en estas condiciones fisiográficas y geológicas.

“En estos momentos existen varias empresas extranjeras interesadas en la exploración petrolera en Cuba, tanto en tierra como costa afuera, a pesar de los riesgos y los precios del crudo” pero el ejecutivo de Cupet se reserva mencionar el nombre.

“Los especialistas de Cupet hemos estimado un volumen de recursos extraíbles del orden de los 15 000 millones de barriles en la ZEEC-GoM, pero solo la perforación de pozos caros y complejos puede comprobar estimación. El Servicio Geológico de los EE.UU. (USGS), por su parte, ha publicado que sus estimados son del orden de los 6000 millones de barriles, cualquiera de los dos estimados puede errar o ser cierto, es la naturaleza de la exploración petrolera”, explica el experto de Cupet.

Historia

El inicio de la exploración petrolera en Cuba data de 1881, año en que se perforó el primer pozo petrolero en Cuba, en el área de Motembo, extremo occidental de la provincia Villa Clara. Este pozo descubre petróleo muy ligero (más de 40°API), y se perforó a poca profundidad, debido a los métodos que se poseían de percusión por cable, pero sin dudas este hallazgo motivó la exploración por numerosas empresas norteamericanas que entonces operaban en la Isla, pero cuyo objetivo esencial era la explotación de asfalto, que se obtiene en superficie, como una mina a cielo abierto.

“Se trata de la destrucción de un campo petrolero: el crudo fluye hacia la superficie, allí se combina con el oxígeno y pierde propiedades, se hace más viscoso, más denso”. Entre finales del siglo XIX y principios del XX se exportaban anualmente toneladas de asfalto cubano hacia los Estados Unidos para pavimentar calles de sus grandes ciudades.

“Luego se perforaron algunos pozos en las inmediaciones de Villa Clara, en Matanzas, y en Sancti Spíritus. Se descubrieron campos petroleros en escenarios diferentes a los de hoy, en Catalina, Cristales y Jarahueca… en la región central. Entre las décadas de 1940 y 1950 se perforaron los pozos de Bacuranao y Cruz Verde, que también generaron producción en la parte occidental de Cuba.

A partir de los años sesenta empiezan a gestarse convenios con la URSS y el antiguo Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME). “Comenzaron a hacerse muchos trabajos geológicos, no solo petroleros sino también científicos y regionales, de mapeo geológico, de áreas con determinado riesgo sísmico, estudios de suelos, búsquedas de minerales no metálicos, metálicos y sales… que realmente aportaron un valor infinito al conocimiento del archipiélago cubano.

“Se llevaron a cabo campañas de perforación a nivel nacional, y a finales de los ’60 y principios de los ’70 se descubrieron los campos Boca Jaruco y Varadero”. Estos constituyen los dos yacimientos tipo de la franja petrolera cubana, los más estudiados y donde está la mayor densidad de pozos.

En 1992 la actividad petrolera en la Isla se abrió a la inversión extranjera. A mediados de los 90 se transformó el paradigma de perforación de pozos verticales o ligeramente inclinados. “En 1996 la firma canadiense Sherrit decidió perforar el primer pozo de terminación horizontal, en el yacimiento de Puerto Escondido, que ya se conocía, pero se explotaba mediante pozos verticales, cuya producción era de algunas decenas a cientos de barriles de petróleo por día. En ese pozo horizontal los volúmenes de crudo se multiplicaron por 10, hasta alcanzar entre 1 000 y 3 000 barriles diarios”.

Ello se debe a la geometría de los campos petroleros cubanos, que tienen formas similares a cúpulas o pliegues enterrados, donde la mayor densidad de petróleo está en la parte alta. “Se rompió un esquema y los resultados fueron muy positivos, de manera que hoy todos los pozos de la franja petrolera del norte del país tienen terminación horizontal. Ya en Cuba se perforan pozos de extrema complejidad tecnológica, de más de 7 000 m de largo, y el hecho que ha motivado esto es la necesidad de explorar y explotar estructuras que se encuentran cada vez más alejadas de la costa.

En otras palabras, ya Cuba produce petróleo costa afuera, porque los yacimientos se encuentran bajo una profundidad del lecho marino entre 400 m y 700 m, pero todavía pueden ser alcanzados desde tierra”. Esta práctica abarata notablemente las operaciones, pues así un pozo puede costar entre 15 millones y 30 millones de dólares; en cambio, en el mar, el valor sería de 150 y hasta 200 millones de dólares, para extraer el mismo crudo. La estrategia de Cupet es explotar todo lo que podamos desde tierra, para que el proceso sea más rentable”.

Alrededor del 99 % de la producción petrolera cubana se concentra en la llamada Franja Petrolera Norte Cubana, entre La Habana y Matanzas. El otro porciento proviene de pequeños depósitos en Ciego de Ávila y Sancti Spíritus, algunos de estos explotados hace más de 60 años.

Hoy día la Mayor de las Antillas extrae un volumen de hidrocarburos que garantiza la generación eléctrica del país, pero este volumen abarca aproximadamente la mitad de su demanda energética. El reto de Cupet, ante un consumo energético creciente, es incrementar reservas y extraer mayores volúmenes de crudo en el quinquenio 2016-2020.

 

 

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