“El-mugre” y sus malévolos designios

Por Luis Miguel Rosales

Creo que ya va siendo hora de que alguien le susurre cuidadosamente al oído al señor Luis “El mugre” (digo Almagro), que “la cucaracha aunque tenga antenas no es un televisor”. Este rufián, desde que fue designado Secretario General de la OEA, se ha convertido en el perfecto amanuense experto en reproducir y propagar la línea de mensajes que recibe con instrucciones de su patrono. Se sabe que aunque esas disposiciones le lleguen en idioma inglés, a él no le cuesta trabajo transcribirlas porque desde antes de convertirse en lacayo con su librea distintiva, ya se ejercitaba en ese idioma cuando un subalterno del imperio, de los que trabajan en ciertas agencias gubernamentales, se le acercó para “invitarlo” a formar parte de las “combativas huestes” que lucha por “la libertad y la democracia” a la imagen y semejanza del país del norte.

Y con machacona conducta, respondiendo a lo que el amo ordena, ha centrado su accionar contra el Gobierno Bolivariano de Venezuela, actuando como marioneta para atribuir cualquier cosa nociva que suceda en ese país, como responsabilidad del chavismo. Así tenemos que minutos después del incidente que tuvo lugar recientemente en la Asamblea Nacional de ese país, sin esperar por aclaraciones, se apresuró a denunciar al Gobierno Bolivariano de Nicolás Maduro, acusándolo de promotor de la violencia y por la falta de seguridad que aquejan a los poderes públicos en Venezuela.

Como si todo hubiese estado perfectamente calculado, por Miami salió el diputado derechista Juan Requecen quien, al decir de algunos analistas, cometió un verdadero “sincericidio”, porque en una conferencia que brindaba a un grupo de emigrados venezolanos dijo con total impudicia que: (…) para llegar a una intervención extranjera en Venezuela hay que pasar por todo esto…”, refiriéndose a las guarimbas y a las protestas violentas utilizando todo tipo de artefactos, planteando abiertamente que había que mantener el desorden y las presiones para que “fuerzas externas” intervengan en el país y restablezcan “la democracia”, tal y como pide el rufián de “El-mugre”.

Por otra parte el señor Otto Reich, caimán de paso que está algo silenciado últimamente, pero que de tiempo en tiempo sale a la palestra para repetir coletillas diseñadas según la campañita antipopular de moda, declaró con voz débil y quejosa que “ya era hora de intervenir en Venezuela…porque las cosas se estaban yendo de la mano”. ¿Será mera casualidad que estos tres camajanes hayan coincidido en el criterio de que es necesario una intervención en Venezuela? No lo creo.

Lo que sí aseguro es que la mayoría del pueblo venezolano, fieles seguidores del legado de Chávez, muestra ecuanimidad y firmeza y continúa con los preparativos para la elección de la Asamblea Constituyente el próximo 30 de julio, convencidos de que tienen que fortalecer el Poder del pueblo, porque ese sí que es Poder, al tiempo que le recuerdan a “El-mugre” que aunque la cucaracha tenga antenas no es un TV; y él, si bien ha sido empoderado por el imperio, no le llega “ni a las chancletas” del pueblo revolucionario.

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