La novela cubana de la misa por la muerte de Oswaldo Payá

 

Por Arthur González/El Heraldo Cubano

El famoso escritor cubano Félix B. Cañet, fue el pionero de las radionovelas al lanzar con éxito El derecho de nacer, dando inicio a un fenómeno que años más tarde pasarían a las pantallas de la televisión, convirtiéndose en la mayor distracción de los latinoamericanos y en el enriquecimiento de las cadenas televisivas.

En la actualidad los auto denominados “disidentes” cubanos copian el estilo novelesco y lo adaptan a su conveniencia, buscando una audiencia en el exterior pues en Cuba nadie cree en los guiones que inventan sobre supuestas represiones y detenciones que nunca pueden demostrar.

La más reciente versión de una de esas novelas “a lo cubano”, es la visita a La Habana de Rosa María Paya Acevedo, para ofrecer una misa a su padre en el 5to aniversario de su muerte, causada por el español Ángel Carromero, al conducir a exceso de velocidad cuando repartía dinero a la contrarrevolución por encargo de Esperanza Aguirre, del Partido Popular español.

Esos actores de séptima categoría son tan poco creíbles en sus bocadillos, que no se percatan de que las fotos que publican en internet, demuestran las falsedades de sus denuncias contra el gobierno cubano.

La primera de esas mentiras es que Rosa María salió de Cuba bajo un visado de perseguida política, sin embargo, viaja a la isla varias veces al año, donde supuestamente su vida corre peligro, y publica fotos en las que nunca se le ve golpeada, apresada ni perseguida, algo que ella asegura en sus declaraciones de los libretos prefabricados desde Miami, para ofrecer una imagen falsa de la realidad.

Hay que ser muy torpe para aceptar que ella es una perseguida política de la Revolución cubana, cuando en el mundo los verdaderos refugiados políticos no pueden regresar jamás a sus países, porque de hacerlo pueden ser asesinados.

Sobre la misa de marras ofrecida a su padre, como parte del show mediático novelado construido bajo la dirección de la mafia anticubana de Miami, la supuesta “perseguida” divulgó fotos donde se constata total tranquilidad en ella y en las demás personas que la acompañaron, entre las que se encontraba Berta Soler de las “Damas” de Blanco.

Para justificar la falta de quórum, tanto ella como la Soler declararon que “hubo represión e impedimentas de la policía contra las personas que deseaban asistir a la misa”, llegando a fantasear que, a Berta y su esposo Ángel Moya, la policía los detuvo inicialmente y unas horas después los liberaron, aunque la realidad recogida en la foto muestra a Berta muy calmada al lado de Rosa María, lo que prueba sus mentiras para confundir a los incautos que se creen el librero de esa novela.

La realidad se impone y la contrarrevolución interna cubana no aumenta en miembros, algo que confirma su falta de credibilidad y respaldo popular, y como justificación ante el incremento de la escasa presencia de personas en sus provocaciones, declaran que “los reprimen y detienen” por una o dos horas en las estaciones de la policía, pero la verdad es que todos están libres, hablan a la prensa lo que desean, visitan centros comerciales como todo ciudadano, viajan al exterior y compran amplias residencias, sin el menor obstáculo.

Esos “disidentes” que hablan de “represión” en Cuba, desconocen realmente lo que les ocurre a los que protestan en las calles y plazas en Europa, Latinoamérica e incluso en Estados Unidos, quienes reciben brutales palizas a manos de policías uniformados con cascos especiales, chalecos antibalas, escudos y carros lanzando chorros de agua fría, y esos si no le dejan espacio para declaraciones a la prensa extranjera.

Realmente Oswaldo Payá Sardiñas, jamás disfrutó de viajes por el mundo, ni cobertura de prensa y menos aún del dinero que hoy reciben su hija y viuda gracias a su muerte, beneficios de los que ambas se favorecen, a partir de su actuación protagónica en la novela que le escriben los guionistas de Miami, esos mismo que inventaron la falsa Ley de la pérdida de la patria potestad en la Operación Peter Pan, los imaginarios partes de guerra triunfalista durante la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos y otras mentiras similares a lo largo de los últimos 58 años.

Triste es hacer carrera política a costa de la muerte de un ser querido, pero esa es la historia de tantos que han asumido la “disidencia” como un medio de vida, tal y como hizo en su momento la madre de Orlando Zapata Tamayo, con total degradación en sus valores.

Por eso recordamos a José Martí cuando afirmó:

“El que degrada a los demás se degrada a sí mismo”.

 

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