Racismo, otra patraña de los enemigos de la Revolución cubana

Por Geovany Lugo
Nuevamente se pretende establecer un escenario donde los grupos de apátridas, creados y financiados por los Estados Unidos de Norteamérica arremetan contra la Nación Cubana, en esta ocasión el “performance” será la capital del país norteño y el escenario la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Los actores, representantes de dos agrupaciones que financiadas y dirigidas desde nuestros vecinos del norte y que supuestamente defienden la integración y la igualdad de raza, enarbolarán la retórica insidiosa que “en Cuba existe discriminación racial, se reprime a los afrodescendiente, jóvenes y grupos LGBT y se violan sus derechos humanos”.


Es de suponer que los nuevos toques de tambor llamando a una manida campaña contra la mayor de las antillas se está gestando por parte de los grupúsculos contrarrevolucionarios y sus amos, en esta ocasión, además, retomando el tema racial. Así ha sido en cada una de sus elucubraciones por tratar de confundir a algunos y revertir el curso del proceso revolucionario en estos más de 50 años.

Pero, qué se puede esperar de la CIDH, organización desprestigiada, violadora de principios éticos por la que fue concebida (aún no recuerdo que en algún momento actuó con honestidad), más ahora, que entra en el juego sucio con la OEA, con sus pronunciamientos que muestran una clara injerencia en asuntos internos de los países como es el caso de Cuba; en otros haciendo un silencio cómplice o acusando a las víctimas como en Venezuela, durante los disturbios que se entronizaron en aquel país, todo bajo un patrón inviolable; las ordenanzas que provienen de América.

Empero, volviendo al tema que nos ocupa, hace unos días las agencias cablegráficas anunciaron que dos organizaciones de la “sociedad civil” en Cuba, asistentes a una audiencia del CIDH en Washington sobre los afrodescendientes, denunciaron al gobierno cubano de “discriminar y reprimir a los afrodescendientes y violar sus derechos humanos.”

En primer lugar, los miembros de estas llamadas organizaciones de la “sociedad civil”, exclusivamente reconocidas así por la conveniencia de sus progenitores adinerados que incuban, financian, asesoran y marcan las pautas de sus acciones en contra del país que los vio nacer, solo persiguen desesperadamente colocarse en el escenario mediático a cambio de continuar recibiendo las migajas económicas con las que son premiadas, de acuerdo a sus actuación en los programas previamente aprobados por organismos estadounidenses, en este caso la NED, cara pública de la CIA.
Para poner un ejemplo, una de estas organizaciones, el “Instituto Internacional de Raza, igualdad y derechos humanos (IIRIDH) recibió por parte de la NED un presupuesto de 25 mil 599 dólares solo para el año 2015 para sus planes contra Cuba. Cabe destacar que esta fue la primera vez que la IIRIDH fue presupuestada públicamente y tiene entre sus propósitos mejorar el conocimiento y las habilidades de defensa de los luchadores por los derechos humanos en la comunidad LGBT en el país caribeño.

Por su parte, el “Comité Ciudadano por la Integración racial”, recibe millonarios presupuestos para su actividad subversiva dentro del país, dirigida fundamentalmente a los jóvenes, grupos afrodescendientes, vinculados a la cultura y el arte en cualquiera de sus manifestaciones en general.

Es conocido que la organización del Departamento de Estado (DOS por sus siglas en inglés) relacionada con los derechos humanos y la USAID, manejan un presupuesto de 20 millones de dólares (2015) con el objetivo de “promover la democracia en Cuba” y para ello apelan a los más sórdidos planes con el fin de confundir y tratar de ganar adeptos, de dentro y fuera, en sus planes de subvertir el orden constitucional del país.

De ahí al apelación que hacen los grupos subversivos y las proposiciones de proyectos de esta naturaleza, con el único objetivo de recibir los beneficios económicos que dan estas grandes instituciones norteamericanas o de otros países para estos planes.

A pesar de las lúcidas referencia que hacen la mayoría de las acciones en organismos mundiales como las Naciones Unidas, en contra de la injerencia en los asuntos internos de otros para dirimir conflictos, en el caso de nuestro país, estos grupúsculos se sienten complacidos con las posiciones de sus amos del norte, que en su afán desmedido por acabar con la Revolución cubana son capaces de las más descabelladas proposiciones.

Ejemplo de esto se escenificó recientemente en una reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con un tema fuera de la competencia de ese órgano, a través de la exembajadora gringa Nikki Haley, quien insistió en la tesis que cito: “desde los países como Corea del Norte, Cuba o Irak podría llegar la próxima crisis internacional (entiéndase conflictos bélicos”) lugares en los que los derechos humanos son ampliamente ignorados”

Agregó que “es fundamental prestar atención a los abusos de los derechos humanos para anticipar posibles crisis y responder de forma más adecuada” ¿Trató de amenazar a Cuba y a los países mencionados una vez más esta embajadora?

Estas manifestaciones fueron rechazadas categóricamente por Rusia a quien se le unieron otras naciones como China y Bolivia, acusando a Estados Unidos a abordar un tema que no era de la competencia de esa reunión.

Es imposible no hacer referencia a lo que está sucediendo en el país que se hace llamar paladín del respeto a los afrodescendientes y los derechos humanos de sus ciudadanos y sobre lo cual vende patria y organizaciones a fines no hacen ninguna acotación.

Un ejemplo reciente fue lo sucedido al famoso basquetbolista LeBron James, cuando fue objeto de un insulto racista y vandálico en su residencia a lo que expresó “ser negro en Estados Unidos es duro…, el racismo siempre va a ser parte de nuestro país, parte de mundo”.

Las noticias sobre asesinatos extrajudiciales, represión desmedida contra los afrodescendientes y la marginación social que aun ponderan en algunos Estados, de la Unión, son cosas del quehacer diario en la Gran Potencia.

Por eso los enemigos de la Revolución tratan de utilizar el racismo como una nueva patraña en contra de Cuba.

2 pensamientos en “Racismo, otra patraña de los enemigos de la Revolución cubana

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