Escherichia Coli más allá de una bacteria comensal

 

Por Magda Iris Chirolde López y Miguel Luis González Martínez/Tomado de Guerrillero

Resulta un poco complicado repetir su nombre, es como si estuviese hablando en otro idioma. El doctor sí lo pronuncia bien, uf, sigo sin entenderlo, a mis oídos solo llega E.coli, pero, ¿qué es?

La Escherichia Colies (E. coli) especie bacteriana más común de la microbiota intestinal, tanto en el hombre como en animales (mamíferos, aves, perros y gatos) pertenece a la familia Enterobacteriaceas, coloniza el intestino del hombre pocas horas después del nacimiento y se considera de flora normal de ese lugar


Hay descritos en la bibliografía médica seis grupos de E. coli productoras de diarrea: enterotoxigénica (ETEC), enterohemorrágica (EHEC), enteroinvasiva (EIEC), enteropatógena (EPEC), enteroagregativa (EAEC) y de adherencia difusa (DAEC).

La bacteria se puede aislar e identificar tradicionalmente con base en sus características bioquímicas o serológicas, pero también se pueden estudiar sus mecanismos de patogenicidad mediante ensayos en cultivos celulares o modelos animales y, más recientemente, empleando técnicas de biología molecular que evidencian la presencia de genes involucrados en dichos mecanismos.

La infección por la E.coli se transmite generalmente por consumo de agua o alimentos contaminados, como productos cárnicos poco cocidos y leche cruda.

La carne de ganado vacuno, aunque aparente tener buen aspecto, suele ser la principal vía de infección, sobre todo, si se comercializa picada, o cuando se cocina de forma insuficiente.

Los vegetales crudos que se hayan regado con aguas contaminadas o hayan entrado en contacto con heces de animales infectados, pueden contener también E. coli.

Entre los beneficios los especialistas manifiestan que protege al tracto intestinal de infecciones bacterianas, ayuda en la digestión y produce nuestra fuente principal de vitamina B12 y K.

Según el criterio clínico se clasifican en comensales, patogénicas intestinales (entéricas o diarreogénicas: Colitis Gastroenteritis) y patogénicas extraintestinales: infección de heridas quirúrgicas, neumonías, urinarias entre otros.

Lejos estaría de imaginar Theodore Escherich, bacteriólogo alemán, descubridor del Escherichia coli1, que este microorganismo se convertiría en la primera causa de infección nosocomial y la segunda comunitaria, pero mucho menos de pensar que con el de cursar del tiempo, un patógeno tan sensible frente a múltiples antibióticos iría a tomar una relevancia importante por sus niveles de multirresistencia antimicrobiana.

El uso inadecuado de antibióticos en las infecciones urinarias y mucho más en la bacteriuria asintomática ha provocado que la E. coli haya desarrollado una serie de mecanismos de resistencia antimicrobiana que hoy preocupan al médico de asistencia, tanto en las unidades cerradas, como en la comunidad.

En un momento en que las enterobacterias se están robando el protagonismo de la multirresistencia hospitalaria, la E. coli junto con la Klebsiella pneumoniae son sus principales representantes.

La higiene es la única defensa para prevenir las infecciones alimentarias. Evite el consumo de leche no pasteurizada, sobre todo, por parte de niños y ancianos, y de carne poco cocida.

No bañarse en aguas dulces y lavar bien las verduras y frutas es otra manera de prevenir la E. coli. La bacteria no es resistente al calor, es decir, que cociendo bien los vegetales o cocinando bien la carne prevenimos la infección.

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