Marco Rubio defensor del dinero, no de los seres humanos

 

Por Arthur González/El Heraldo Cubano

El senador Marco Rubio, ese que tanto dice defender los derechos humanos, siempre que su discurso le brinde posibilidades de escalar políticamente entre los integrantes de la mafia terrorista anticubana, demuestra en cada uno de sus actos cotidianos que para él lo único importante es ganar mucho dinero.

Así lo ha estado haciendo desde que perdió su batalla por alcanzar la nominación para ser candidato a presidente de Estados Unidos, por el partido republicano, específicamente en sus cruzadas para que Donald Trump endurezca la guerra económica y financiera contra Cuba, país donde nacieron sus padres, emigrados en los Estados Unidos antes de triunfar la Revolución.

El más reciente destape de su ausencia de sentimientos por el bienestar de los seres humanos, fue su respaldo a la Asociación Nacional del Rifle, organización que le aportó 3 millones de dólares con el propósito de que se oponga a cualquier propuesta de ley, que controle o limite la venta de armas.

Por su puesto, él no es el único que acepta esos aportes financieros para que las ventas de armas continúen sin límites, a pesar de las matanzas ocurridas en Estados Unidos, debido a la libertad de adquirir un arma, incluidas las de alto poder de fuego.

A la lista de los “muy preocupados” por los derechos humanos en Cuba – pero no por la muerte de cientos de jóvenes estadounidenses inocentes – y que aceptan “contribuciones” de la Asociación para sus campañas políticas, están otros mafiosos anticubanos como el senador Carlos Curbelo, quien recibió 75 mil 475 usd; Ted Cruz, 75 mil 450 usd; Mario Díaz-Balart e Ileana Ros-Lehtinen, cada uno 32 mil 002 usd, destacándose el ultra derechista con la suma más alta de todos, 7 millones 740 mil 521 usd.

Ante el suceso ocurrido en una escuela de Parkland, condado Broward, de la Florida, en la primera quincena de febrero 2018, Marco Rubio, integrante de esa mafia anticubana, declaró públicamente que “las restricciones de armas no habrían impedido el tiroteo en la Marjory Stoneman Douglas High School”.

Sin armas no se producen esos actos criminales, algo como que “sin perro no hay rabia”, pero si él se atreve a oponerse a la venta liberada de armas, no le entrará el dinero que tanto ayuda a sus campañas electorales. Primero el negocio y los seres humanos después, si es que hay tiempo para ocuparse de ellos.

Las nuevas épocas y las jóvenes generaciones exigen cambios en la Constitución de Estados Unidos para actualizarla al siglo XXI. La Casa Blanca reclama que, países con gobiernos no aceptables para ellos, deben cambiar su ley fundamental, pero cuando se trata de la norteamericana no es necesario y la mantienen, porque una actualización afectaría sus intereses políticos y monetarios.

Marco Rubio enfrenta una oleada de rechazo en la Florida por sus posiciones derechistas, algo que sin dudas le restará votantes en las venideras elecciones y peor será cuando cientos de miles de jóvenes alcancen la mayoría de edad y por tanto su derecho a ejercer el voto, unido al de padres que desean un futuro seguro para sus hijos.

Hoy en Estados Unidos un rifle de asalto militar, con alto poder de fuego como el AR-15, cuesta solamente 130 usd, mucho menos que un TV o un refrigerador, posibilitando su adquisición por cualquier persona, aunque esta tenga desórdenes mentales, causa de los lamentables hechos ocurridos en varios centros escolares en los últimos cinco años.

El país que posee el más alto consumo de drogas del mundo y el mayor número de jóvenes traumatizados por participar en guerras imperialistas, sin comprender por qué los envían a matar a personas inocentes, no debería permitir la compra masiva de armas de fuego, algo que no sucede en otro lugar del planeta.

El riesgo de que, una persona bajo los efectos de los estupefacientes, por traumas de la guerra o por ser hijos de padres con estos padecimientos, pueda cometer actos criminales como el perpetrado por Nikolas Cruz, de solo 19 años de edad, es evidente.

Basta citar que, desde el 1 de enero al 19 de febrero de 2018, han ocurrido 7 mil 142 incidentes violentos con armas de fuego, dejando un saldo de 1 mil 977 muertos que pudieron evitarse, si en Estados Unidos existiera, como con el resto del mundo, una limitación para las ventas de armas de fuego.

Esos son los que reclaman a otros el cumplimento de los derechos humanos, sin atender los derechos de los seres humanos de su propio país.

En Cuba no suceden hechos semejantes porque lo primero son los ciudadanos y en especial los niños que crecen saludables y felices, a pesar de la criminal guerra económica impuesta desde hace más de medio siglo, por los que se dicen “paladines de los derechos humanos”.

Por esa razón dijo José Martí:

“En ese pueblo revuelto, suntuoso y enorme, la vida no es más que la conquista de la fortuna, esa es la enfermedad de su grandeza… los que imiten a ese pueblo, cuídense de no caer en ella.”

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