Sustancias químicas o naturales

Por Dr. Alberto Quirantes Hernández/Cubahora

Los antioxidantes son sustancias químicas. Ellas son capaces de detener o disminuir el daño provocado por los llamados radicales libres y les impide dañar a las células. Son capaces de proteger e incluso hacer retroceder algunos perjuicios conocidos y, por otro lado, también aumentan la capacidad defensiva del organismo.

Los perniciosos radicales libres pueden ser naturales o artificiales. Entre ellos se encuentran  tóxicos como el tabaco y el alcohol, determinadas sustancias químicas producidas por el propio cuerpo al metabolizar los alimentos, toxinas ambientales contaminantes, rayos ultravioletas provenientes del sol o de las camas bronceadoras, sustancias presentes en los alimentos procesados, entre otros.

Las células del cuerpo diariamente se ven amenazadas por estas indeseables entidades y cada persona puede ayudar a intentar neutralizarlos o reducirlos y evitar el daño causado por ellos. Entre otras cosas, se puede dejar de fumar y eliminar la ingestión de bebidas alcohólicas, consumir una alimentación sana compuesta de alimentos naturales, evitar en lo posible los ambientes tóxicos y solo exponerse al sol de forma segura.

ACCIONES DAÑINAS DE LOS RADICALES LIBRES

Los radicales libres pueden dañar a las células y el ADN en ellas contenido. Algunas de ellas, no obstante el ataque, pueden recuperarse de los daños; lamentablemente otras no.

Los llamados radicales libres son considerados como contribuyentes al proceso de envejecimiento. Son capaces de provocar enfermedades, como las enfermedades del corazón, el cáncer y la diabetes.

LOS BENÉFICOS ANTIOXIDANTES

El cuerpo humano es capaz de producir por sí mismo algunos antioxidantes. Los más comunes también pueden proporcionarlos determinados alimentos así como vitaminas y minerales como la A, C, E, betacaroteno, licopeno, luteína o selenio.

Cada antioxidante tiene una composición química diferente. De manera individual, cada uno aporta diferentes beneficios para la salud.

La gran mayoría de estos antioxidantes pueden obtenerse consumiendo una alimentación saludable donde se incluye una combinación variada de frutas y verduras de diferentes colores. Los alimentos integrales, las semillas y las nueces también proporcionan estos elementos.

DÓNDE HALLARLOS

La vitamina A se encuentra en la leche preferentemente descremada y sus derivados, los huevos y el hígado; la vitamina C está presente en la mayoría de las frutas y verduras como naranjas, melones y frutabombas, así como en vegetales como pimientos, tomates y crucíferas como la col; la vitamina E es hallada en algunos frutos secos y semillas como el maní, el ajonjolí o las semillas de girasol y también en vegetales de hojas verdes como la espinaca y la col y en los aceites de girasol, soja, maíz y canola.

El betacaroteno se encuentra en frutas y verduras de colores brillantes como fruta bomba, mangos o melones y en verduras como zanahorias, guisantes, brócoli, calabaza y boniato. También se encuentra en algunas verduras de hoja verde tales como hojas de remolacha, espinaca y col.

El licopeno puede consumirse al comer frutas y verduras de color rosa y rojo, como son el tomate y el ají pimiento de color rojo, el melón o la toronja rosada.

La luteína se encuentra en los vegetales de hojas verdes como la espinaca y la col. También puede encontrarse en el brócoli, maíz, guisantes, fruta bomba y naranjas.

El selenio está en la pasta, el pan y los cereales, preferentemente integrales, incluido el maíz, el trigo y el arroz. Se puede encontrar en productos de origen animal tales como, pescado, pavo, pollo y carne. También en los frutos secos, las legumbres, los huevos y el queso.

ES CONOCIDO DE TODOS

Lo recomendable es consumir una dieta equilibrada donde se incluyan frutas y verduras frescas, pues contienen antioxidantes naturales. También contienen diversos minerales y vitaminas. Comer sano puede ayudar a reducir el riesgo de ciertas enfermedades, pues los antioxidantes por sí solos y de manera aislada colaboran, pero no previenen ellos solos las enfermedades crónicas.

En relación a los suplementos industriales de antioxidantes, muchos no están equilibrados. Tampoco están aprobados o regulados por organismos oficiales de control de medicamentos. Por eso la dosis sugerida por los fabricantes y los ingredientes enumerados en la etiqueta del envase pudieran no ser correctos.

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