¿Con quién se quedará Donald Trump en la Casa Blanca?

Por Juan Carlos Díaz Osorio

Para el presidente de Estados Unidos  la Casa Blanca parece ser una casa de muñecas. Ya en meses anteriores había despedido al  director del FBI, a la fiscal general, al asesor de la Casa Blanca y a otros más, pues cuando los miembros de su gabinete  “no están de acuerdo”, se toman decisiones arbitrarias o contrarias al  interés de Trump o no cumplen con el programa de su presidente, presentan su renuncia o son despedidos. Ahora acaba de despedir al Secretario de Estado Rex Tillerson, después de que le hiciera dar un recorrido por varios países de Latinoamérica para aunar fuerzas en contra de Venezuela y su Revolución Bolivariana.

Creo saber lo que ocurrió. Tillerson iba con una agenda bien precisa, basta con recordar algunos de los países que visitó: México, Argentina, Perú y Colombia, pero Donald Trump estaba inconforme, quería más, quería gobiernos que lo apoyaran para efectuar una intervención militar en Venezuela. Tillerson se quedó chiquito, no lo pudo lograr, así que no obstante ser un fiel subordinado de su Presidente fue despedido por no cumplir sus expectativas y ahora lo sustituirá el Director  de  la CIA  Mike Pompeo, quien debe estar consciente de qué significa ser el Secretario de Estado de un país en el cual su gobernante no tiene el menor reparo en despedir a su antojo.

Surge entonces una interrogante que muchos tienen hace algún tiempo ¿Con quién se quedará Donald Trump en la Casa Blanca? La respuesta parece más que evidente, ni con Melania, su esposa, ni con el perro y ya sabemos que ni con Tillerson, solo falta que se despida él mismo, pienso que muchos se lo agradecerían, porque su presencia pone en riesgo a la humanidad entera.

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Verdades silenciadas: Una mirada al Sistema de Salud norteamericano

Por Anabel Madiedo Oropeza/Razones de Cuba

El nivel alcanzado por la medicina moderna es indiscutible. En los países del primer mundo, la tecnología llega a ser de una increíble calidad; sin embargo, no siempre su alto desarrollo va aparejado a una mejor atención médica y mucho menos a una cobertura universal y equitativa para todos los ciudadanos. Esta cuestión se hace evidente en los Estados Unidos, donde los norteamericanos deben cancelar fuertes sumas de dinero al año para poder acceder a la atención médica. Es por ello que millones de personas se encuentran excluidos del sistema de salud.

Para algunos, esta afirmación puede ser nueva; para otros no. Hay quienes pudieran intentar desmentirlo, pero lo cierto es que el sistema de salud en Estados Unidos es público, pero no gratuito como en Venezuela, Cuba o la mayoría de las naciones europeas, lo que hace que el pueblo estadounidense deba pagar por recibir un tratamiento médico.

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#Cuba y #Venezuela lucharán contra delincuencia transnacional, corrupción y narcotráfico

Por Pensando Américas

El fiscal de la República, Tarek William Saab, firmó este lunes un convenio de cooperación interinstitucional con su homólogo cubano, Darío Delgado, que permitirá compartir información técnica y formativa, e impulsar la lucha contra la delincuencia transnacional y delitos como la corrupción y el narcotráfico.

El convenio fue firmado en el XIV Encuentro Internacional de Ciencias Penales 2018, que se desarrolla en el Palacio de Convenciones de La Habana, informó el Ministerio Público (MP) en una nota de prensa.

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13 de marzo: La historia del último sobreviviente del auto de José Antonio Echeverría

 

El periódico El Mundo realizó un buen compendio fotográfico de ambos sucesos en su edición del 14 de  marzo de 1957

Por Yunier Javier Sifonte Díaz

Son más de las tres de la tarde del 13 de marzo de 1957 y desde uno de los estudios de la emisora Radio Reloj una voz estremece al país. Todo comienza con un enérgico “pueblo de Cuba”, y enseguida el anuncio del asalto al Palacio Presidencial por un grupo de jóvenes del Directorio Revolucionario rompe la quietud de la jornada. En la cabina de transmisión está José Antonio Echeverría, reclinado sobre la mesa y con unos papeles estrujados en la mano; en la planta baja del edificio lo espera Otto Hernández Fernández, el último sobreviviente entre los que viajaron aquel día en el auto del líder estudiantil.

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