¿Cómo reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares?

Por Dr. Alberto Quirantes Hernández*

Las enfermedades no transmisibles, que incluye a las cardiovasculares, así como también al cáncer, la diabetes y las afecciones respiratorias, en el año 2016 causaron 71 % de las muertes a nivel mundial. Las patologías cardiovasculares representaron la mayoría de los decesos.

Se calcula que este año, 1,5 millones de personas de 30 a 70 años van a morir por enfermedades no transmisibles.

TRES MEDIDAS SALVADORAS

Reducir el número de fumadores, diagnosticar, tratar y controlar la hipertensión arterial y asegurar el cumplimento de las medidas de prevención en pacientes ya con antecedentes de haber sufrido enfermedades cardiovasculares, son las tres medidas que, adoptadas de manera simultánea, podrían disminuirlas a nivel mundial las enfermedades cardiovasculares en un 80 %.

La iniciativa “Enfermedades No Transmisibles (ENT) Cuenta Regresiva 2030” fue creada recientemente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con participación de la World Heart Federation, entre otros.

El objetivo de la iniciativa es informar sobre políticas que pueden reducir la carga de enfermedades no transmisibles y fue anunciada por el presidente de la World Heart Federation en el reciente 44.° Congreso Argentino de Cardiología.

Para dicho año 2030 se aspira a una reducción de un tercio de las muertes prematuras, que se presentan entre los 30 y 70 años por enfermedades no transmisibles. Para lograr ese objetivo, las tres áreas que se deben abordar son las ya mencionadas.

LA PRIMERA MEDIDA DE SALVACIÓN

La primera es la lucha contra el tabaquismo. Reducir su consumo y el número de fumadores en todo el mundo es el objetivo número uno. Si esto se consigue puede tener un gran impacto en la mortalidad por enfermedades cardiovasculares.

Se considera que la mejor forma de abordarlo es mediante impuestos al nivel nacional, porque cuando se aumenta el precio, se reduce el consumo. Y el dinero obtenido por la recaudación de impuestos puede volver a invertirse en los sistemas de salud para impulsar su cobertura universal.

LA SEGUNDA MEDIDA DE SALVACIÓN

En segundo lugar se encuentra la hipertensión.

Si se puede detectar, tratar y controlar la hipertensión arterial, con seguridad se logra un impacto enorme en la carga de este tipo de enfermedades.

LA TERCERA MEDIDA DE SALVACIÓN

En tercer lugar, y con respeto a la prevención, se puede hacer mucho para evitar el riesgo de morir y la recurrencia en quienes ya desarrollaron una enfermedad coronaria, arterial periférica o un accidente cerebrovascular. Existe un amplio rango de medicamentos que en diferentes pruebas han mostrado por sí solos aumentar la sobrevida de las personas ya afectadas por estas enfermedades, como son la aspirina y los el clopidogrel, los beta-bloqueadores, inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina, bloqueadores del receptor de angiotensina y estatinas, entre una larga lista.

Pero algo muy importante es que los pacientes tienen que ser educados para tomar y cumplir el consumo de estos medicamentos.

Para la prevención efectiva de la enfermedad cardiovascular, el tratamiento con cuatro de los medicamentos ya probados entre los ya mencionados —aspirina e inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, estatinas y beta-bloqueadores— más la eliminación del tabaquismo, puede posponer un 75 u 80 % las recaídas de eventos cardiovasculares recurrentes y sus complicaciones, que incluye la discapacidad y hasta la muerte.

LA PREVENCIÓN ES IGUAL DE IMPORTANTE QUE LOS TRATAMIENTOS

El presidente de la World Heart Federation también manifestó que por parte de los médicos “se debe poner el mismo énfasis en la prevención que el que se brinda para asistir a los pacientes que ya están enfermos. Porque aún no se cuestionan lo más importante: ¿Cuál es la causa de esa enfermedad? ¿Por qué tantos pacientes se están presentando en la sala de emergencia de los hospitales?”.

Y añadió que “los sistemas que tenemos ahora no son sistemas de salud, son sistemas de enfermedad. Y ese no es el camino que debemos tomar para la prevención”.

OBESIDAD Y ALCOHOLISMO

La única manera realista para enfrentar la obesidad e impactar real y positivamente en su prevalencia y distribución es una estrategia de salud pública.

Las medidas en ese sentido deberían incluir impuestos a alimentos no saludables, como las bebidas azucaradas, aunque el disertante apuntó que “eso requiere de voluntad política para enfrentar los intereses de la industria de la alimentación”.

Respecto del alcohol, manifestó que “no hay un nivel seguro de consumo”, según se deduce de los resultados de estudios recientes. Mientras más se beba, mayor es el riesgo de enfermedades asociadas.

(Tomado de Cubahora)

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