De tuit en tuit

Por Laydis Milanés

“Ando de vacaciones desde hace un par de días en un hotel cerca de la playa. Iba todo bien hasta que han empezado a suceder cosas raras”, así comienza una novela del historietista español Manuel Bartual. Podría haber sido escrita para publicar en un libro de cara dura y vender en una librería, para que los lectores la leyeran con calma de camino al trabajo o a la escuela, o en sus casas. Pero, no, su mundo no está en el papel impreso, ni en un pdf o epub. Bartual no pretendía un público pasivo, lectores que quizás jamás interactuarían con él.

  La novela “El otro Manuel” pertenece originalmente al lugar en que se escribe en 280 caracteres (antes 140), Twitter. Pues sí, está escrita en post de esta extensión, con videos y fotos, hipermedial como la red. A modo de hilo, los tuits contaron misteriosos sucesos que supuestamente le acontecieron a Manuel Bartual, convertido en personaje, en un pueblo costero en 2017 durante seis días seguidos. Las microhistorias mostraban pistas y preocupaciones y los usuarios comentaban sus teorías.

 A este fenómeno se le conoce como tuitelatura o para decirlo en términos de la red social: #tuiteratura, una nueva forma de narrar que utiliza los códigos propios de Twitter y busca la interacción, la sensación de instantaneidad y aprovecha las posibilidades del hipertexto y la escritura colaborativa. Sobre la experiencia contaba Bartual a la agencia de prensa rusa  RT: “Se generó una enorme comunidad de lectores mientras la estaba publicando, llegando a darse incluso el fenómeno de gente que, tras activar las notificaciones de mi perfil de Twitter para no perderse ninguna actualización, reconocía a otros seguidores de la historia al sonar su teléfono al mismo tiempo que el de otras personas en bares, restaurantes o viajando en metro.”

En estos casos el lenguaje directo, breve y conciso, uso de emoticonos, abreviaciones propias del lenguaje sms, hashtags, se combinan con lo que es lo esencial en la literatura, buenas historias, para crear microrrelatos ingeniosos que consigan viralidad y engagement.  También existe la tuitpoesía y el tuiteatro. Por ejemplo, Romeo y Julieta se llevó a Twitter por la Royal Shakespeare Company. Los autores publicaron en Twitter con los diálogos de la obra.   Pero, el fenómeno no es solo en Twitter, la literatura también se “muda” a otros escenarios digitales como Instagram y Telegram. Así que falta por ver qué tantas obras buenas salen de estas iniciativas de escritura colaborativa o en nuevos formatos hipermediales.

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