En su aniversario 500, La Habana está urgida del concurso de todos

La Habana Cuba

Felices estamos todos del movimiento que embarga la ciudad capital de todos los cubanos a pocos meses de su aniversario 500, con importantes y necesarias inversiones en diversos sectores que le aportarán belleza, a la vez que mejor funcionalidad.

Para tal conmemoración va quedando menos tiempo, pues el 16 de noviembre, fecha de la fundación de la otrora Villa de San Cristóbal de La Habana, está como se dice al doblar de la esquina, y a propósito de ello emergen las lógicas preocupaciones sobre los muchos frentes abiertos para su renovación.

Aplaudo entonces que se concentren los esfuerzos en las metas de mayor prioridad y que sean alcanzables, aunque lógicamente el quinto centenario no es el tope de tan diversas y colosales tareas por hacer por La Habana, lo más grande.

La renovación de una añeja urbe como esta, con muchos problemas acumulados en disímiles direcciones, nos convoca a todos sus pobladores- nacidos o no en sus predios-, a contribuir a que sea una ciudad habitable, limpia, digna y con proyecciones de presente y futuro.

Su título de Ciudad Maravilla, merecido por los valores que atesora, palidece hoy frente a situaciones y problemáticas que laceran su imagen, mientras se multiplican las obras en beneficio colectivo.

Algunas calles y aceras a medio construir, basura y escombros por recoger, salideros de agua, inversiones que parecen en modo estático; y déficits en recursos como el combustible y el transporte, este último en deuda aún con las demandas crecientes pese al despliegue de nuevas iniciativas, se cuentan entre ellas.

No se pretende en este caso una única enumeración de temas pendientes, como tampoco se desconocen los efectos cada vez más nocivos del bloqueo imperial, que constituye una espada de Damocles sobre la constreñida economía cubana, con sectores estratégicos llamados a pujar por la sobrevida del país y, en especial, la salvaguarda de nuestro sistema social, elegido por la voluntad de la mayoría.

Pluralidad convocada a que su principal localidad sea vestida como nueva por sus cinco siglos, pero como debe ser: con disciplina social y un trabajo sistemático, orgánico, y el cuidado de los recursos con que se cuenta. Nada se puede dejar a su libre albedrío, pues ya sabemos lo que sucede.

En cada ciudadano, como en las máximas autoridades gubernamentales y políticas, existe una conciencia clara de lo que está bien y de lo que está mal. Entonces lo que se impone es la acción mancomunada de todos porque en su V centenario, La Habana merece… LO MAS GRANDE.

En Sierra Maestra

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