“Mike” Pompeo y el arte de la supervivencia

El pasado 30 de diciembre el flamante Secretario de Estado de los Estados Unidos, Michael “Mike” Pompeo, cumplió 56 años de edad sin ninguna herida de combate en su cuerpo a pesar de su relevante papel como Director de la CIA y luego como Secretario de Estado en los planes del presidente Trump para mantenerse en su cargo abusando de su poder y obstruyendo la labor del Congreso.

Es de imaginarse que tal y como hiciera cuando decidió emprender su carrera en los negocios, no haya faltado a esa cita de cumpleaños, sus amigos de la Academia Militar, West Point, especialmente Brian Bulatao, quien en agradeciendo a su persona como Director de la CIA, siempre lo apoyo en las operaciones más oscuras de la agencia y para quien hoy día Pompeo reserva un importante cargo…

En realidad, las personas que “Mike” pudo reunir ese día tienen motivo suficiente para celebrar su cumpleaños y no su velatorio en una administración tan incierta como la de Donald Trump, caracterizada por dimisiones en masa y despidos forzosos de sus cargos de muchos de sus altos funcionarios, como John Bolton, Asesor de Seguridad Nacional del presidente para solo citar un ejemplo.

Ante esa aplastante realidad, muchos estadounidenses honestos ven hoy con claridad meridiana que tal sobrevivencia solamente es posible y aceptado si eres un aliado incondicional del presidente, Donald Trump.

En ese sentido, algunos exdirectores CIA mostraron preocupación cuando se enteraron que Pompeo había tomado el mando directo del Centro de Misión de Contrainteligencia, el departamento que ayudó a iniciar la investigación sobre posibles vínculos entre los asociados de Trump y los funcionarios rusos, al ser Pompeo un fiel aliado de Trump.

Algunos politólogos que han deseado el anonimato, refiriéndose a “Mike” Pompeo, han señalado que para sobrevivir un presidente como Trump, no basta con ser su aliado incondicional, sino que el funcionario debe tener otras características y herramientas que solo Pompeo ha evidenciado tener, como por ejemplo:

Ser una persona en extremo ambiciosa aunque en apariencia trate de disimularlo. Si tienen alguna duda de ello pregúntenle al Senador por NJ, Bob Menéndez, sobre la queja que presentara por las reiterados viajes de Pompeo a Kansas y la posibilidad de que estuviese haciendo política con capacidad oficial con el dinero de los contribuyentes para asegurarse un cargo de Senador por Kansas en un futuro cercano, un proyecto personal que es del todo conocido del presidente Trump.

Otra cosa, Pompeo era el hombre que necesitaba Trump en el Departamento de Estado para darle el debido impulso a sus planes intervencionistas en países de América Latina y otras zonas de conflicto, Trump sabe perfectamente que Pompeo está en deuda con él al haberlo nombrado primeramente Director de la CIA y luego al frente del Departamento de Estado. En fin que Pompeo “le debe” mucho a Trump, pero… no al extremo de dar su propia vida si fuera necesario.

Pompeo no se caracteriza por ser un hombre honesto y de palabra, lo que resulta ser una virtud para quien trabaja con Trump. Lo dijo sin tapujo alguno. En una discusión de preguntas y respuestas en la Universidad de Texas cuando expresó y cito textualmente: “Yo era el Director de la CIA, mentimos, engañamos, robamos. Era como si tuvieran cursos de capacitación completos”.

Su condición de mentiroso creció aun más, cuando fue preguntado sobre la conversación sostenida por Trump con el Presidente Ucraniano Zelinskiy, en la que Trump solicitó asistencia para que Zelinskiy investigará al hijo del expresidente John Biden, Pompeo respondió tener poco conocimiento al no haber leído la transcripción de la llamada, cuando luego fue confirmado por funcionarios del estado, que Pompeo había estado presente en la llamada y estaba al tanto de todo.

Otras evidencias que vienen a confirmar el porque de su sobrevivencia…

Cumpliendo un pedido del presidente Trump, lo cual “huele” más a favor personal que otra cosa, Pompeo se reunió con William E. Birney, exfuncionario de la NSA, para discutir sus dudas sobre la interferencia rusa en las elecciones del 2016 en los Estados Unidos. Propósito: enterrar la investigación.

En fecha tan cercana como mayo/2019, cumpliendo otro pedido de Trump, Pompeo se reunió con el presidente ruso Vladimir Putin, para “advertirle” de que no interfiriera en las presidenciales del 2020 en los Estados Unidos, por el daño que esto podría ocasionar al presidente.

Nada, que si algún director de Hollywood se motiva un día a hacer una película sobre el presidente Trump y la cadena de “muertos” que dejó durante su paso por la Casa Blanca, tendrá obligadamente que proyectar la imagen de “Mike” Pompeo como la del único sobreviviente en esa administración.

Escrito por Juan Carlos Díaz Osorio

Publicado el 03/01/2020 en EE.UU. y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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