Los girasoles cubanos nunca girarán hacia la oscuridad donde se esconden miserables mercenarios

Marco Velázquez Cristo

Sueñan los enemigos de la patria y sus aliados internos con el derrumbe de la Revolución y la destrucción del socialismo en Cuba. Después de múltiples y bochornosos fracasos en este empeño y sin aprender de ellos, desde hace un tiempo intentan conseguir su objetivo mediante una revolución de colores, al estilo de las que fomentaron en los países de Europa del Este o de la llamada primavera árabe.

Cometen el error de obviar las diferencias de condiciones internas, de surgimiento y desarrollo de los procesos históricos que llevaron al poder a los que a ellos les molestan, así como las características y prestigio de los líderes que los dirigieron.

En este contexto, como parte de los planes de las diferentes administraciones norteamericanas de crear las condiciones para el desarrollo de una de estas “revoluciones”; han estado los intentos de posicionar dentro de la escena política cubana, a los que denominan “líderes emergentes”. Para ello le han tratado de construir a determinados fantoches una imagen de “revolucionarios” inconformes y de “defensores” del pueblo que habitualmente señalan supuestos errores de la dirección del país y la acusan de violadora de los derechos ciudadanos. Ejemplos sobran. El del becario de Columbia es uno de ellos.

En Cuba, la unidad y cultura alcanzada por el pueblo y su capacidad de elegir a sus dirigentes, no les permite imponer esos falsos líderes, por eso recurren a personajes de abiertas posturas confrontacionales, generalmente de baja catadura moral. Esos personajes, carentes de principios éticos y valores patrios, son utilizados como puntas de lanza para intentar desencadenar eventos sociales que desemboquen en situaciones complejas y creen un clima de ingobernabilidad en el país.

Por eso observan el escenario interno cubano, a fin de aprovechar cualquier oportunidad para tratar de generar ese tipo de situaciones y es la causa por la cual, en un periodo relativamente corto de tiempo, hemos visto como se ha incrementado la frecuencia de las campañas mediáticas apoyando este tipo de actividades en espacios físicos. Aparecen así los intentos de manipular y utilizar a la comunidad LGBTI, los protectores de animales y a los ambientalistas, entre otros.

Estas acciones también son tratadas de ejecutar en fechas señaladas, como la celebración de festividades religiosas que buscan contaminar con su presencia dándoles un carácter político. Saben que son temas muy sensibles y que, si fuerzan una respuesta a una acción suya, haciéndola aparecer como un acto de represión, podrían arrastrar a los que participan honradamente en estas actividades a una confrontación con las autoridades.

En el contexto actual, signado por las restricciones y carencias impuestas por la pandemia de la COVID-19, se conoce de los planes e intenciones de elementos contrarrevolucionarios que alentados y financiados desde el exterior, pretenden aprovechar las celebraciones por la Virgen de la Caridad del Cobre para orquestar provocaciones que pudieran incluir la violación de las medidas establecidas para controlar la enfermedad.

Al respecto el portal de noticias en Internet News.va del Consejo Pontificio para la Comunicación Social de la Santa Sede publica una nota del episcopado la cual plantea que, desde el principio de la pandemia de COVID-19, las autoridades cubanas han concedido a la comunidad católica la oportunidad de participar en algunas solemnidades y celebraciones importantes, como el domingo de Pentecostés, la Semana Santa y las celebraciones litúrgicas dominicales.

Agrega el medio que, cada año miles de cubanos se unen para celebrar a su patrona, la Virgen de la Caridad del Cobre, con procesiones y celebraciones en todo el país, pero que las medidas de prevención y restricciones por la pandemia de coronavirus hacen imposible la participación presencial de los fieles, por lo que las autoridades del gobierno, a petición del episcopado, han permitido la trasmisión de las celebraciones mediante la televisión y otros medios estatales.

De lo anterior se desprende que existe una concertación entre las autoridades y la iglesia católica para la organización y desarrollo de estas actividades, con el objetivo de garantizar que los feligreses puedan rendir culto a la Virgen de la Caridad en un marco de seguridad para su salud.

En estas circunstancias es de esperarse que, los “nuevos revolucionarios” y sus “líderes emergentes” esperen el desarrollo de los acontecimientos para, en caso de alguna incidencia, cuestionar la respuesta de las autoridades a esas actividades contrarrevolucionarias.

Por lo general, plantean como opción la inacción y de una manera solapada intentan justificarlas malinterpretando la Constitución.

Pero los Girasoles cubanos nunca giraran hacia las tinieblas donde se esconden los apátridas, traidores irrespetuosos de las tradiciones y de la cultura de su pueblo. Buscarán la luz limpia del sol que siempre ha alumbrado hacia un futuro de paz e independencia de la patria.

En Cuba no habrá una revolución de colores. La única que ha existido desde Céspedes hasta nuestros días tiene un solo color: el rojo de la sangre derramada por ella.

Publicado el 08/09/2020 en Variado. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

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