Navegando contra el cerco

Navegando contra el cerco (+Video)

Dos buques de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) que atracaron en La Habana y Casilda, en los primeros años de la década de los 60 del siglo pasado, dan simbolismo a las regatas que navegan en estos tiempos contra el cerco impuesto a la pequeña nación caribeña por el poderoso gobierno de los Estados Unidos.

Una de las embarcaciones soviéticas, el “Iliá Mietrihov” atracó en septiembre de 1960 en la rada habanera por aquellos días en que batía el huracán Donna, por lo cual tuvieron que resguardarse en un dique con una preciada carga.

El buque trajo oportunamente armas con las cuales el pueblo cubano defendió la patria socialista en las arenas de Playa Girón, incluidos los tanques 7-34, uno de los cuales está inmortalizado con la imagen de Fidel descendiendo de él.

En esas aguas habaneras que se muestran en el siguiente video, están los recuerdos de esa larga y entonces peligrosa travesía.

Meses antes que el “Iliá Mietrihov”, el 17 de abril de 1960 el buque soviético Andrei Vichinsky inició lo que se llamó El Puente de la Amistad, al ser el primer tanquero que arribó con petróleo, una carga que fue un producto principal en los objetivos de la guerra de EE.UU. contra la Isla de la Libertad, como llamaron los soviéticos a Cuba.

Desde 10 000 kilómetros de distancia llegó esa primera nave al puerto de Casilda en el litoral del sur, ubicado a escasa distancia de la villa de Trinidad, en la central provincia cubana de Sancti Spíritus, situada a unos 270 kilómetros al este de La Habana.


Estas fueron las aguas y el lugar del muelle de Casilda por donde comenzó el Puente de la Amistad una especie de “oleoducto” con una flota naval que rompió el bloqueo al suministro de combustible a la Isla de la Libertad. (Juan Carlos Naranjo Miranda)

En el post La felicidad contra viento y marea, publicado en 2016, decíamos que un grupo de personas de la tercera edad que hacía tertulias en los 60 del siglo pasado en el parque Martí de Casilda decía que hacer algo sin aprobación del gobierno americano era meterse en camisa de once varas y, particularmente el viejo Juan, recién jubilado del oficio de calafatear barcos, ponía ejemplos de las dificultades por venir.

Se refería a cómo le suspendieron a Cuba el suministro de combustible y “Hay que traerlo desde el otro lado del mundo, pues acabo de ver un barco ruso (soviético) en el puerto”. Se trataba del Andrey Vishinsky que inauguraba el llamado Puente de la Amistad que abría una especie de oleoducto con una permanente flota de tanqueros.

Como típico hombre de mar, gustaba de filosofar sobre la vida y la muerte: “Nos pueden cortar el petróleo y la luz, todo lo que quieran, y pueden mucho, pero no pueden quitarnos el aire que respiramos, el cielo y las estrellas”.

Y hoy, Juan hubiera podido agregar: ni tampoco pueden quitarnos esas aguas nuestras por donde navegamos contra el bloqueo.

Publicado el 18/06/2021 en Cuba y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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