El poder del barrio

Tomado de Bohemia

No es en modo alguno una consigna del pasado, ni el recuerdo de una épica trovadoresca conmovedora aquello que tanto se ha repetido: En cada cuadra un comité, en cada barrio Revolución. Es apremiante mandato de un presente tan complejo y desafiador –salvando circunstancias y objetivos– como el de cualquier otra etapa anterior de la andadura heroica cubana.

En estos tiempos de batallas múltiples e incesantes, continuadoras de otras en más de un siglo y medio por la libertad, la independencia, la justicia y la felicidad conquistada por una nación que bien la merece, corresponde un innegable protagonismo a los Comités de Defensa de la Revolución.

En los 57 años transcurridos a partir de aquella noche de las bombas contrarrevolucionarias, el 28 de septiembre de 1960, en que Fidel convocó a estructurar una vigilancia masiva para descubrir y desactivar las acciones enemigas, alentadas y financiadas por las agencias imperiales, los cederistas, que son la inmensa mayoría de los adultos cubanos, no han escatimado esfuerzos y sacrificios en cumplir también eficazmente otras innumerables tareas.

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