Obama hablará en Cuba sobre los derechos humanos… que viola EEUU.

José Manzaneda/La Pupila Insomne

Un mensaje recorre los grandes medios internacionales: en su próximo viaje a Cuba, el Presidente de EEUU Barack Obama llevará un mensaje de exigencia y presión a Raúl Castro para que respete los “derechos humanos” (1). 

Pero, ¿es esto cierto? ¿O responde solo a la reproducción mimética, por parte de los medios, de la propaganda de la Casa Blanca? 

Recordemos que, a propuesta de Cuba (2), el 31 de marzo del pasado año, delegaciones de ambos gobiernos hablaron en Washington… sobre derechos humanos (3).

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Atilio A. Boron/Blog Personal
Acabo de regresar de Cuba y la noticia de su próxima visita ha causado sensación. Será el primer presidente en funciones de Estados Unidos en visitar a su vecino en 88 años (Calvin Coolidge había ido en 1928), separado apenas por el Estrecho de la Florida y por una secular historia de hegemonismo de parte de su país que arranca con el segundo presidente de la historia de Estados Unidos, John Adams en 1783 cuando declaró que Cuba debería ser incorporada a la jurisdicción de Estados Unidos. Luego, en 1898,  Washington se apropió de la victoria de los patriotas cubanos contra el colonialismo español y se quedaron con la isla y, de paso, Puerto Rico y las Filipinas.

Impusieron una neocolonia con la enmienda Platt y apoyaron a cuanto maleante se encumbró en el poder en la isla, respaldando algunas de las más sangrientas tiranías de América Latina y el Caribe, lo cual no es poco decir en un continente en el cual esa plaga tuvo una virulencia excepcional. La Revolución Cubana puso fin a tanto crimen e ignominia, y la reacción de sus predecesores en la Casa Blanca fue condenar a la isla rebelde por sus ansias de libertad y autodeterminación, por su lealtad al mandato histórico de José Martí. Hicieron de todo para acabar con la revolución, y todo les salió mal. Causaron miles de muertos y provocaron enormes daños y sufrimientos al pueblo cubano, con un bloqueo que si lo estimáramos en valores actuales equivaldría a dos Planes Marhall. Con uno bastó para la reconstrucción de Europa después de la Segunda Guerra Mundial; con dos no lograron hundir a Cuba. ¿No le dice algo eso? Usted y su Secretario de Estado, John Kerry, tienen un mérito enorme al ser los primeros en reconocer el fracaso rotundo de la política estadounidense hacia Cuba. “Quisimos aislar a Cuba” –dijo Kerry- “y los que terminamos aislados fuimos nosotros.” Sigue leyendo