Crónica de mi gente…

Cuba

Guarina/El Estanquillo

Amanece y el cantar de un gallo caprichoso se entrelaza con los ensordecedores alaridos de una ronca bocina de automóvil. El ir y venir de cientos de pasos se mezclan con agradables buenos días, chirriantes besos y aromáticos sorbos de café que van llenando de multitudes las calles y aceras de cualquier sitio de una isla que posa bañada de azul salino y dorada por el ardiente sol.

Todo parece pintado con el mismo pincel y por el mismo pintor, toda una rutina que se acompaña con interesantes sucesos que impregnan de cierta aventura el andar diario del cubano. Pero hoy una familia amanece sin un miembro y la ausencia no denota tristeza pero sí añoranza y se pregunta por qué hoy no se siente su perfume o no se escucha su característica voz y salta una recortada silueta enrolada en rizos y con el sueño adornado en su rostro sonriendo con una respuesta: “mi mamá está cuidando muchos niños como yo.” Sigue leyendo