El uso combinado de dos fármacos convierte las células tumorales en grasa

Las células tumorales son muy voraces. Y en un proceso de metástasis, que supone más del 90 % de las muertes por cáncer, muestran un apetito desmedido para colonizar otros órganos desde su ubicación original.

Frenar esta progresión es lo que trae en jaque a científicos de todo el mundo, un reto al que ahora un grupo de investigadores de la Universidad de Basilea (Suiza) ha dado una vuelta de turca. Su innovador enfoque consiste en transformar las células tumorales en células grasas para impedir la formación de metástasis. Y han probado que es posible en una investigación realizada en ratones, en la que el efecto combinado de dos fármacos, la rosilitazona -utilizada ampliamente para tratar pacientes con diabetes- y trametinib -que inhibe el crecimiento y la diseminación de las células cancerosas- frena la proliferación tumoral. El trabajo ha sido portada de la revista científica Cancer Cell.

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