EEUU justifica injerencia electoral en otros países

Por Manuel Yepe/ Alainet

“Cuando intentamos manipular o influir en las elecciones de otras naciones, o incluso cuando hemos querido derrocar sus gobiernos, lo hemos hecho pensando en los mejores intereses de la gente de esos países”.

Esa filosofía tan tierna fue la que declaró ante un comité judicial en Washington, D.C., el 8 de mayo de 2018, con toda naturalidad, James Robert Clapper Jr, ex jefe de la Agencia de Seguridad Nacional  (NSA) pretendiendo justificar la injerencia electoral de Washington en más de ochenta países.

En igual sentido se manifestó este señor cuando promocionaba su libro Facts and Fears (Hechos y Temores), donde aborda temas como la supuesta injerencia rusa en las elecciones presidenciales de Estados Unidos y en el conflicto de Siria, donde Estados Unidos ha sido el principal soporte de los terroristas que buscan derrocar al gobierno legítimo de ese país del Medio Oriente.

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Guatemala: Crónica de una renuncia anunciada.

Otto Pérez Molina

Agustín Lewit/CELAG

Salvo por el desencadenamiento apresurado de los hechos, la eyección del exmilitar Otto Pérez Molina de la presidencia guatemalteca, a tres meses de concluir su mandato, no debería sorprender a nadie que haya seguido de cerca la coyuntura de aquél país en los últimos meses.

La revelación en abril pasado de un caso de corrupción que vinculaba a funcionarios de tercera y cuarta línea con una red de defraudación aduanera, fue creciendo semana tras semana -tanto en volumen como en implicancias- hasta involucrar, primero, a la vicepresidenta Roxana Baldetti, la cual renunció a su cargo y se encuentra en prisión preventiva, y luego al propio presidente Pérez Molina, quien, tras el avanzar de la investigación, apareció ocupando un rol central en la organización delictiva, sobretodo en la apropiación de lo recaudado. En el medio, una imparable sangría del gabinete fue minando poco a poco la estructura de gobierno del mandatario. Se sumó a ello el levantamiento del blindaje mediático de una buena parte de la prensa, el descontento de numerosos oficiales del Ejército, y hasta el abandono de la propia bancada oficialista del conservador Partido Popular (PP), que, en un intento desesperado por salvar el poco prestigio del partido, terminó dando su beneplácito para retirar la inmunidad presidencial. Sigue leyendo