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Cuando se hiere la inocencia…

Por Ana María Domínguez Cruz

—Esto es un secreto entre tú y yo, no puedes decírselo a nadie— le dijo él, mientras cerraba la puerta.

Quedaron en la sala, rodeados únicamente por las muñecas y peluches que le hacían guiños desde el suelo, esperando ser elegidos para jugar.

—Vamos a divertirnos mucho los dos, y después te regalaré un juguete que te gustará mucho, le aseguró él.

Mi mamá y mi papá no pueden hacerme tantos regalos. ¡Es tan bueno conmigo!, pensó ella. Lee el resto de esta entrada

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