El sostén político del paramilitarismo.

Álvaro Uribe, Leopoldo López

Lilliam Oviedo/Lo Cierto Sin Censura

El asesinato del diputado venezolano Robert Serra junto a María Herrera, su compañera, es un hecho escandaloso y tiene el sello del paramilitarismo colombiano. Aunque esto ha sido dicho muchas veces, hay que repetirlo, porque los sectores conservadores del continente y del resto del mundo, a través de los medios de comunicación bajo su control, presentan al gobierno bolivariano como amenaza para la democracia, en lugar de llamar la atención sobre la presencia en Venezuela de grupos ultraderechistas favorecidos por una derecha que apaña sus hechos y se sirve de ellos.

El accionar del crimen organizado se evidencia no solo en la saña con que fueron asesinados Robert Serra y María Herrera, también en la secuencia de la cual este hecho es culminación: el asesinato el viernes 26 de septiembre del concejal Nelson González, del partido REDES, quien había sido secuestrado el día 9, y el atentado en agosto pasado contra Héctor Rodríguez, dirigente juvenil y Ministro del Poder Popular para la Educación. Sigue leyendo