Trump, Marco Rubio y la migración cubana

Por Ángel Guerra Cabrera

Desde su campaña presidencial Trump se dedica a crear un clima de odio racial, religioso y político dentro y fuera de Estados Unidos. Rompió con el Acuerdo de París sobre cambio climático y lo mismo hizo respecto a la UNESCO. Se negó a certificar el cumplimiento por Irán del acuerdo nuclear pese a que nadie objeta la observancia más estricta de sus términos por el país persa.  Ahora viaja por Asia enfrascado en la venta de armas y caldeando con su misma presencia y palabras el peligrosísimo conflicto con Piongyang que podría solucionarse mediante el diálogo pero con las provocaciones trumpianas puede llevar a una guerra nuclear.

El agresivo grupo imperialista que representa Trump no está dispuesto a aceptar que ya Estados Unidos no puede ejercer la hegemonía casi en solitario como lo hizo después del derrumbe de la Unión Soviética ni admitir el hecho irreversible de la multipolaridad. No desea aceptar disensiones, mucho menos de países pequeños.

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