Los agricultores de EE.UU. y la paradoja de Cuba.

Iroel Sanchez/La Pupila Insomne

Desde que el mundo es mundo comerciar implica comprar y vender; también dar y recibir crédito. Entre empresas y países pocas veces se paga en efectivo y mucho menos antes de recibir la mercancía.

Pero el “comercio” de alimentos, autorizado por Washington, entre Cuba y Estados Unidos implica que La Habana sólo puede comprar pagando por adelantado y en efectivo. Las empresas cubanas no pueden vender nada hacia territorio norteamericano. ¿Con qué dinero pagar entonces? Sigue leyendo