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Tabaco y reumatismo

Escrito por Doctor Alberto Quirantes Hernández

Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Instituto Nacional del Cáncer en Estados Unidos (NCI) señala la influencia negativa del tabaco en padecimientos no transmisibles. Pero también el tabaquismo incrementa el riesgo de sufrir enfermedades reumáticas y autoinmunes sistémicas, como osteoporosis, artritis reumatoide lupus o uveítis. Además, favorece que avancen las espondiloartritis, se agrave la fibromialgia y aumenta de manera  significativa el riesgo de que los pacientes con dolencias reumáticas igualmente padezcan de enfermedades cardiovasculares.

Según plantea la Sociedad Española de Reumatología (Ser), se debe tener en cuenta la existencia del riesgo por el propio fenómeno inflamatorio de los padecimientos reumáticos. Sin embargo, si a ello se añade el mal hábito de fumar, las probabilidades de sufrir una enfermedad cardiovascular aumentan de manera significativa en tales enfermos.

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Los perjudiciales efectos del tabaquismo en la salud de la mente

Por: Dr Alberto Quirantes Hernández

La adicción al tabaco tiene un impacto negativo sobre la salud física y el bienestar del adicto, pero con frecuencia juega un papel importante en la aparición y empeoramiento de algunos trastornos de la mente. Por causa de la elevada concentración de compuestos tóxicos, los fumadores están arriesgándose a sufrir muchas enfermedades, en su mayoría graves, a lo cual se suma que afectan su salud mental.

Tabaquismo, estrés y depresión

La malsana adicción al tabaquismo puede provocar el desarrollo o empeoramiento de diferentes trastornos mentales. Aunque muchos fumadores esgrimen la justificación de que es un método eficaz para aliviar el estrés y la ansiedad, nada de eso es cierto y se encuentra bastante lejos de ser beneficioso con ese fin. Al decir de los adictos al tabaco se siente un efecto relajante tras fumar, e incluso hay quienes están convencidos de esta tesis peregrina.

No obstante, este hábito en realidad produce un efecto contrario, pues los componentes tóxicos del cigarrillo ocasionan cambios perversos en la química del cerebro. Ese efecto calmante, donde actuó realmente es aplacando el síndrome de abstinencia por no fumar y que produce inquietud, pero no resuelve ninguno de los problemas que suscitó el estrés. Y así se repite el ciclo de forma indefinida. Fumar no es la forma de tratar la ansiedad, ni mucho menos las causas que la provocaron. De hecho, existen altas probabilidades de que esta haya surgido o incrementado a raíz del consumo del tabaco.

La depresión también tiene una estrecha relación con el tabaquismo. Quienes padecen este trastorno tienen más dificultades para dejar de fumar, debido a la sensación de placer que les produce la nicotina. Sin embargo, aún no está del todo claro si fumar produce depresión o, si tal vez, esta última estimula a las personas a fumar. En cualquiera de los casos, los componentes del tabaco dañan los mecanismos cerebrales que ayudan a producir dopamina, hormona clave para sentir bienestar de manera normal. Aunque inicialmente pudiera dar la impresión de estimularla, a largo plazo produce un bloqueo en su secreción.

Cuando se deja de fumar

El bienestar mental, así como el físico, aumenta de forma significativa cuando se ha tomado la decisión de dejar de fumar y muchos de sus beneficios se sienten desde las primeras semanas. Mantener una dieta equilibrada y completa cuando ha aumentado el apetito por dejar de fumar, puede ser muy útil a la hora de abandonar este mal hábito, pues los alimentos de elevada calidad nutricional ayudan a neutralizar y eliminar los efectos de las toxinas del tabaco, que poco a poco van desapareciendo, en relación al bienestar físico y mental.

Entre otros métodos, los psicólogos pueden sugerir técnicas como la terapia cognitiva conductual y es bastante efectiva cuando los fumadores también presentan manifestaciones de un problema de salud mental, aunque es primordial contar con apoyo familiar. Cuando se erradica la adicción al tabaquismo, poco a poco se recupera el equilibrio mental y nos hacemos más dueños de las situaciones.

Tabaquismo en Cuba

Más de 13 mil personas mueren en Cuba cada año por padecimientos asociados al tabaquismo. Según un estudio realizado por el policlínico Pedro Borrás Astorga y la  Facultad de Ciencias Médicas Ernesto “Che” Guevara en la provincia de Pinar del Río, el tabaquismo constituye un problema de salud mundial, que se agrava cuando se presenta en adolescentes, los cuales se encuentran en desventaja, por las características sociopsicológicas que marcan esta etapa del desarrollo del ciclo vital.

Además, se investigó el tabaquismo en muchachas y muchachos de 15 a 17 años, lo cual arrojó que el 26,8 por ciento de ellos fumaba. Asimismo, se determinó que son más frecuentes en la práctica de fumar los jóvenes de 16 años del sexo masculino. Fue relevante, de igual forma, la influencia de profesores, amigos y parejas en la incursión del mal hábito, así como se comprobó que los familiares constituyeron un factor de riesgo en la generalidad de los casos.

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