El hombre feliz que nos salva

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Tomado de Juventud Rebelde/Por Nyliam Vázquez García

Sus ojos son varias capas de transparencias. Ha llorado. Los hombres de esta Isla han llorado, los héroes de Cuba han llorado. Las huellas del dolor siguen clavadas en su mirada, pero camina firme por la escalinata, rodeado de jóvenes, para el  tributo. Gerardo Hernández Nordelo tal vez no tenga tiempo en estos días para el desplome —hay mucho que hacer para honrar a Fidel— pero muy seguramente será otra vez el propio gigante, como tantas veces en prisión, la fuerza para ese extra necesario, para seguir y hacer.

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