De corazas y acorazados

 

Caramba, recuerdo que en los años en que se debatía muchísimo en torno a la globalización como fenómeno económico, político y sociológico, era frecuente escuchar a los ideólogos del capitalismo defender la tesis de “apertura y trabas desechas” a escala planetaria.  Sin embargo, no pasó mucho tiempo para entender que ese fenómeno inevitable e inherente al desarrollo de la especie humana, era totalmente manipulado para justificar el hostil derrumbe de los pretendidos “modelos totalitarios”, y lo “inevitable” de que una economía y un entramado socio- político de apabullantes cortes asimétricos pudiesen expandirse sin trabas por los cuatro puntos cardinales.

Era el secuestro de una tendencia imparable por los viejos criterios de explotación y poderío unilateralistas, y que muy pronto tendrían de oponentes los criterios sensatos, decentes y equilibrados de lo que  muchos hemos dado en llamar “la globalización de la solidaridad y la justicia.” De manera que ni creer “tantico así” de los cuentos gringos de “bienvenida al sueño americano” y amabilidad infinita del “país de las oportunidades”.

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